¿Pizza casera y con una base diferente? Esta Pizza de base de garbanzos es una opción sencilla para salir de la clásica masa de trigo y aprovechar la versatilidad de las legumbres de una forma distinta.
La harina de garbanzos permite preparar una base con pocos ingredientes, ligeramente crujiente por fuera y con mucho sabor. Después solo queda añadir tomate, queso y tus toppings favoritos.
Una receta fácil para una comida o cena Realfooder que puedes adaptar prácticamente a lo que tengas por casa.
Tiempo total: 35-40 minutos
Raciones: 2 personas
Dificultad: fácil
Ingredientes para hacer la Pizza de base de garbanzos
Para la base
- 150 g de harina de garbanzos
- 120-140 ml de agua
- 1 cucharada de AOVE
- ½ cucharadita de sal
- ½ cucharadita de orégano
- Una pizca de ajo en polvo, opcional
Para la cobertura
- 3-4 cucharadas de salsa de tomate para pizza
- 100 g de mozzarella rallada o mozzarella fresca bien escurrida
- 5-6 tomates cherry
- 4-5 champiñones
- ½ cebolla morada
- Orégano al gusto
- Albahaca fresca
- Un chorrito de AOVE
Puedes cambiar estos ingredientes por calabacín, pimiento, aceitunas, atún, pollo, jamón cocido, diferentes quesos o las verduras que tengas disponibles.
Utensilios necesarios
No necesitas ningún utensilio especial. Con lo básico de la cocina es suficiente:
- Un bol grande
- Varillas o tenedor
- Espátula o cuchara
- Papel de horno
- Bandeja de horno
- Cuchillo y tabla de cortar
Si tienes una bandeja de pizza o una piedra para horno también puedes utilizarlas para conseguir una base todavía más crujiente.
Elaboración paso a paso
Paso 1: Prepara la masa de garbanzos
Precalienta el horno a 220 ºC, con calor arriba y abajo.
Pon la harina de garbanzos en un bol junto con la sal, el orégano y, si quieres, un poco de ajo en polvo.
Añade el AOVE y comienza a incorporar el agua poco a poco mientras mezclas con unas varillas.
La cantidad exacta de agua puede variar ligeramente dependiendo de la harina. Busca una masa espesa pero que puedas extender fácilmente con una cuchara o espátula.
Deja reposar la mezcla durante unos 5-10 minutos mientras preparas el resto de ingredientes.
Paso 2: Extiende y hornea la base
Coloca una hoja de papel de horno sobre una bandeja.
Vierte la masa en el centro y extiéndela con una espátula formando un círculo de unos 25-28 cm de diámetro. Intenta que el grosor sea uniforme para que se cocine por igual.
Hornea la base durante aproximadamente 10-12 minutos a 220 ºC, hasta que la superficie esté firme y los bordes comiencen a dorarse.
Este primer horneado es importante: si añades directamente todos los ingredientes sobre la masa cruda, la humedad de la cobertura puede hacer que la pizza quede demasiado blanda.
Paso 3: Añade la cobertura y hornea de nuevo
Saca la base del horno y extiende una capa fina de tomate dejando aproximadamente un centímetro libre en los bordes.
Añade la mozzarella, los champiñones laminados, los tomates cherry cortados por la mitad y la cebolla morada en tiras finas.
Termina con un poco de orégano.
Vuelve a introducir la pizza en el horno durante 8-10 minutos, hasta que el queso esté fundido y los ingredientes ligeramente dorados.
Si utilizas mozzarella fresca, intenta escurrirla bien antes de colocarla sobre la pizza para evitar añadir demasiada humedad.
Paso 4: Remata con los toques finales y sirve
Cuando la pizza esté lista, sácala del horno y déjala reposar durante un par de minutos.
Añade unas hojas de albahaca fresca, pimienta negra recién molida y un pequeño hilo de AOVE.
Córtala en porciones y sírvela recién hecha.
El contraste entre la base ligeramente tostada, el tomate, el queso fundido y las verduras hace que no necesite mucho más.
Consejos del chef
El primer truco está en no pasarse con el agua. Es preferible empezar con unos 120 ml y añadir un poco más únicamente si la masa queda demasiado espesa.
También merece la pena hacer un primer horneado de la base antes de añadir la cobertura. Así conseguirás una textura más firme y será mucho más fácil comerla con las manos.
Para el tomate para pizza, intenta utilizar una salsa con una textura relativamente espesa. Demasiado líquido puede humedecer la masa. Una opción es utilizar la salsa de pizza Realfooding, elaborada principalmente a base de tomate y especias como albahaca y orégano.
Tampoco hace falta cargar la pizza de ingredientes. Tres o cuatro toppings bien combinados suelen funcionar mejor que cubrir completamente la masa.
¿Ese día no tienes tiempo para preparar la masa? Puedes utilizar directamente la Base de pizza 100% Integral Realfooding, elaborada con harina de trigo integral, masa madre integral y AOVE.
Y recuerda que la cobertura es totalmente personalizable. Algunas combinaciones que funcionan especialmente bien son:
- Calabacín, mozzarella y pesto.
- Atún, cebolla morada y aceitunas.
- Champiñones, huevo y parmesano.
- Pimiento asado, queso de cabra y rúcula.
- Pollo, mozzarella y verduras asadas.
Disfruta de tu Pizza a base de garbanzos
Preparar una base de pizza con harina de garbanzos es una forma sencilla de incorporar las legumbres en preparaciones diferentes a los clásicos guisos, hummus o ensaladas.
Además, puedes utilizar siempre la misma base e ir cambiando los ingredientes según la temporada o lo que tengas en la nevera.
Tomate, queso, verduras, alguna fuente de proteína y tus especias favoritas. No hace falta complicarse mucho más.
Prepara el horno, elige tus toppings favoritos y disfruta de tu Pizza de base de garbanzos recién hecha. 🍕