10 alimentos para reforzar el sistema inmune en invierno

10 alimentos para reforzar el sistema inmune en invierno

En invierno pasamos más tiempo en interiores, nos movemos menos, nos exponemos menos al sol y convivimos más cerca. Resultado: más exposición a virus respiratorios y más “bajada de guardia” del organismo. La buena noticia es que la alimentación puede aportar nutrientes y compuestos bioactivos que el sistema inmune necesita para funcionar bien, modular la inflamación y contribuir a mantener fuerte las barreras biológicas que son una de las grandes puertas de entrada para patógenos.

1) Cítricos, kiwi, pimientos

Por qué cuentan: la vitamina C participa en la función de varias células inmunes, apoya la integridad de barreras (piel y mucosas) y actúa como antioxidante en momentos de estrés oxidativo (típico de infecciones). 

Cómo ayuda en invierno: en personas con ingestas subóptimas de vitamina C, mejorar el aporte puede ser relevante; y a nivel de infecciones respiratorias, sigue siendo un “básico” nutricional por su papel fisiológico, sobre todo en épocas de gran estrés (Keya et al., 2022).

Cómo meterlo fácil:

  • 1 kiwi al día, o 1–2 raciones de cítricos.
  • Mejor “fruta entera” que zumo (más fibra = mejor apoyo a microbiota).
  • Apoyo con suplementación (1-2 cápsulas)

2) Ajo y cebolla

Por qué cuentan: los Allium aportan compuestos organosulfurados que se han estudiado por su actividad antimicrobiana, antioxidante e inmunomoduladora (Del Rayo Camacho-Corona et al., 2022)

Mecanismo: ayudan a modular señales inflamatorias y el equilibrio oxidativo, y pueden influir en cómo reaccionan ciertas células inmunes ante patógenos. 

Cómo meterlo fácil: sofritos, cremas, legumbres, “ajo-aceite” casero o en shots funcionales.

3) Yogur/kéfir

Por qué cuentan: el eje microbiota–intestino–inmunidad es central. Fermentados como yogur o kéfir pueden aportar microorganismos o componentes bioactivos (y, según producto, péptidos) que se asocian con una respuesta inmune más equilibrada. (Modrego et al., 2025; Munhóz & Baptista, 2025)

Mecanismo:

  • Favorecen un entorno microbiano más “amigable”.
  • Apoyan la barrera intestinal (menos “fugas” = menos inflamación de bajo grado).

Cómo meterlo fácil: Busca yogur/kéfir sin azúcar añadido. Idealmente con fermentos vivos.

4) Chucrut/kimchi

Por qué cuentan: además de compuestos de la col, el chucrut aporta microorganismos y metabolitos propios de la fermentación.

Dato potente: hay ensayos de intervención recientes que analizan cambios en microbiota con consumo regular de chucrut. (Schropp et al., 2025)

Cómo usarlo: pequeñas porciones como guarnición (no hace falta un bol enorme) ya que muchos de estos alimentos son altos en sal.

5) Avena

Por qué cuentan: los β-glucanos (especialmente de cereales y también de hongos) son fibras con capacidad de modular la respuesta inmune, directa e indirectamente. Los β-glucanos de cereales y de hongos no compiten: se complementan. Los primeros sostienen la base diaria de la inmunidad a través del intestino; los segundos aportan un estímulo inmunológico más específico.

Mecanismo:

  • Como fibra, alimentan microbios beneficiosos → más metabolitos como ácidos grasos de cadena corta, asociados a integridad intestinal e inmunidad.
  • Algunos β-glucanos se han estudiado por interacción con receptores de células inmunes según estructura y fuente (Pedrosa et al., 2024)

Cómo usarlo: porridge, overnight oats, granola casera, o cebada en sopas. 

6) Legumbres 

Por qué cuentan: dan fibra prebiótica, proteína vegetal y minerales clave. La fibra es un “sí” para microbiota; los minerales son imprescindibles para el funcionamiento de células inmunes. (Méndez López et al., 2024; Barrea et al., 2021)

Cómo ayuda en invierno: fáciles de convertir en platos “de cuchara” que además hidratan y reconfortan.

Idea práctica: un lote semanal (batch cooking) y listo: hummus, ensaladas templadas, guisos.

7) Frutos secos y semillas

Por qué cuentan: aportan zinc, selenio (según tipo), grasas saludables, magnesio y antioxidantes.

  • Zinc: esencial en desarrollo y función de células inmunes; la deficiencia se asocia a peor respuesta inmune. (Majumdar et al., 2025)
  • Magnesio: participa en cientos de reacciones, incluyendo procesos inmunometabólicos y control del estrés/inflamación. (Matek Sarić et al., 2025)
  • Selenio: Es esencial para que el sistema inmune responda con eficacia, controle la inflamación y proteja sus propias células durante una infección (Shahidin et al., 2025)
  • Vitamina E: antioxidante que protege membranas celulares; se estudia en el contexto de inmunosenescencia y respuesta a vacunas (Lewis et al., 2019)

Cómo usarlo: un puñado al día como snack, en ensaladas, etc. Si compras, mejor tostados sin sal o naturales.

8) Pescado azul (sardina, caballa, salmón) 

Por qué cuenta: los omega-3 (EPA/DHA) se asocian con modulación de la inflamación y mediadores pro-resolutivos (es decir, ayudan a apagar bien la inflamación cuando toca). (Bodur et al., 2025)

Mecanismo: cambian la composición de membranas celulares y las señales inflamatorias, influyendo en cómo responden las defensas ante estímulos. Contribuyen además al tan importante equilibrio con el omega 6 (Kaviani et al., 2025)

Cómo usarlo: 2-4 raciones/semana si encaja contigo. Si no comes pescado, alternativa: fuentes de ALA (chía/linaza/nuez), sabiendo que la conversión a EPA/DHA es limitada. 

9) Setas (champiñón, shiitake, oyster…)

Por qué cuentan: además de micronutrientes, algunas setas aportan polisacáridos (incluyendo β-glucanos en ciertas especies) estudiados por efectos inmunomoduladores. (Assemie & Abaya, 2022)

Cómo usarlas: salteados, en ramen/sopas, con huevos, o como base “umami” para guisos.

10) Jengibre y cúrcuma 

Por qué cuentan: contienen compuestos bioactivos (gingeroles, curcuminoides…) estudiados por su acción sobre vías inflamatorias y respuesta inmune. (Pázmándi et al., 2024; Crichton et al., 2023)

Cómo usarlo:

  • Jengibre fresco en infusiones, salteados o sopas.
  • Cúrcuma con pimienta y grasa como AOVE (mejora biodisponibilidad de curcuminoides)

Bonus “anti-resfriados”

  • Sopa/caldos: hay revisiones que exploran su papel en infecciones respiratorias agudas (Lucas et al., 2025)
  • Miel cruda: en revisión y meta-análisis, se asocia con alivio sintomático (especialmente tos) en infecciones de vías respiratorias altas (Abuelgasim et al., 2021). Nota importante: miel nunca en menores de 12 meses.

Menú anti-resfriados:

  • Shot funcional (preventivo): Limón + jengibre + miel cruda + vinagre + AOVE
  • Desayuno: yogur/kéfir + avena + kiwi + nueces.
  • Comida: guiso de lentejas con ajo/cebolla + setas.
  • Cena: crema de verduras + chucrut (pequeña porción) + pescado azul 2-4 veces/semana.
  • Entre horas: cítrico / puñado de frutos secos.
  • Cuando notes la garganta rara: caldo + infusión con jengibre; miel si te sienta bien.
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