Aceite de oliva virgen extra: beneficios reales según la ciencia
En un mercado lleno de aceites vegetales refinados y ultraprocesados llenos de estos aceites, el Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) destaca por una razón muy simple: no es solo una grasa, es un alimento funcional.
Especialmente cuando hablamos de un AOVE rico en polifenoles, la diferencia frente a otros aceites no es solo de sabor, sino de impacto real en la salud.
¿Qué es exactamente el AOVE?
El AOVE se obtiene solo por procesos mecánicos, sin refinado químico ni altas temperaturas. Gracias a ello, conserva su fracción bioactiva natural, algo que otros aceites pierden durante el refinado.
Además de energía, el AOVE aporta compuestos con efectos biológicos demostrados, como:
- Hidroxitirosol
- Oleocantal
- Oleaceína
Estos compuestos son clave para entender sus beneficios.
¿Por qué no todos los AOVE son iguales?
Un buen AOVE conserva de forma natural:
- Polifenoles con acción antioxidante y antiinflamatoria. Antioxidantes que pueden incrementarse según el método de recolección (Trombetta et al., 2017) o la variedad de aceituna
- Vitamina E y otros antioxidantes liposolubles
- Ácido oleico, una grasa monoinsaturada estable
Y aquí viene un dato importante 👇
En un ensayo clínico, se encontró que el consumo de un AOVE rico en polifenoles mejoró marcadores inflamatorios y antioxidantes frente a un AOVE bajo en polifenoles (Ruiz-García et al., 2023). Además, el análisis del estudio PREDIMED mostró que cuanto mayor era el aporte de polifenoles del AOVE, mayores eran los beneficios para la salud (de Rojas et al., 2026).
Por eso: el AOVE “genérico” puede ser una opción correcta, pero no es la mejor opción que te puedes encontrar.
Beneficios del AOVE respaldados por la ciencia
Corazón y sistema cardiovascular
El consumo habitual de AOVE se asocia con:
- Menor riesgo de infarto e ictus
- Menor mortalidad cardiovascular
- Mejor perfil lipídico
Estos beneficios no se reproducen con aceites refinados, ni siquiera con aceite de oliva refinado (Guasch-Ferré et al., 2022; Ke et al., 2024; Chiavarini et al., 2024).
Además, los AOVE ricos en polifenoles:
- Reducen el LDL oxidado
-
Disminuyen la inflamación vascular
(Kourek et al., 2025; Vidal Damasceno et al., 2025).
Inflamación y estrés oxidativo
Meta-análisis (Vidal Damasceno et al., 2025) recientes muestran que el consumo diario de AOVE reduce de forma significativa:
- Marcadores inflamatorios
- Daño oxidativo
El oleocantal —responsable del picor en garganta— actúa inhibiendo las mismas rutas inflamatorias que algunos antiinflamatorios comunes (Lucas et al., 2011)
👉 Estos efectos no se observan con aceites refinados, aunque tengan un perfil graso parecido.
Cerebro y envejecimiento
El consumo de AOVE se asocia con:
- Mejor función cognitiva
- Menor riesgo de deterioro cognitivo
Ensayos clínicos muestran que el AOVE rico en polifenoles:
- Protege la barrera hematoencefálica
- Reduce la neuroinflamación
Además, compuestos como el oleocantal han mostrado efectos neuroprotectores frente a procesos relacionados con Alzheimer en estudios experimentales (Zupo et al., 2025).
Digestión y metabolismo
Un ensayo clínico doble ciego mostró que el AOVE es más eficaz que el aceite de oliva refinado para mejorar el estreñimiento funcional (Joukar et al., 2025).
También se asocia con:
- Menor riesgo de diabetes tipo 2 (relación dosis-respuesta)
-
Mejor control glucémico
(Du et al., 2025; Dehghani et al., 2021)
Músculo, hueso y envejecimiento saludable
Los polifenoles del AOVE:
- Ayudan a preservar masa y función muscular
- Modulan procesos ligados al envejecimiento saludable
Esto lo convierte en una grasa especialmente interesante a partir de la mediana edad (Salucci et al., 2022)
El problema real de los aceites refinados
Los aceites refinados (girasol, maíz, soja, etc.) pasan por procesos industriales que incluyen:
- Altas temperaturas
- Disolventes químicos
- Desodorización
El resultado:
- Pérdida de antioxidantes
- Mayor oxidación
- Formación de compuestos tóxicos al calentarse
Durante la fritura, estos aceites generan aldehídos tóxicos, como el 4-hidroxinonenal, implicado en inflamación, daño vascular y neurodegeneración (Yamashima et al., 2023; Yamashima, 2024).
Además, los aceites ricos en omega-6 refinados:
- Son menos estables al calor
- Se degradan más rápido
- Generan más productos de oxidación
AOVE vs otros aceites: la comparación directa
Los estudios comparativos muestran que:
- Cambiar aceite de girasol por AOVE reduce el riesgo cardiovascular (Ródenas et al., 2005).
- Incluso una sola comida con AOVE produce una respuesta inflamatoria más favorable que con aceite de girasol (Garcia-Serrano et al., 2021).
- A nivel celular, el AOVE induce un perfil menos aterogénico
👉 Y un dato clave:
solo los aceites de oliva vírgenes, no los refinados, se asocian con menor mortalidad total (Donat-Vargas et al., 2023).
¿Se puede cocinar con AOVE? Sí, y es la mejor opción
Contrario al mito:
- El AOVE es más estable al calor que muchos aceites refinados
- Genera menos compuestos tóxicos al cocinar
- Protege mejor los alimentos frente a la oxidación
Además, técnicas como el sofrito aumentan la biodisponibilidad de polifenoles y carotenoides cuando se usa AOVE (Rinaldi de Alvarenga et al., 2019; Vallverdú-Queralt et al., 2013).
El aceite de oliva virgen extra no es solo una grasa culinaria, sino un alimento funcional con efectos demostrados sobre la salud cardiovascular, metabólica, cerebral y la longevidad.
Estos beneficios no son extrapolables a aceites refinados, incluso cuando comparten un perfil calórico similar.