Acabemos con la epidemia de ultraprocesados

ultraprocesados

Acabemos con la epidemia de ultraprocesados

 

Pon atención, merecerá la pena.

 

Según los últimos datos, la prevalencia de sobrepeso en España es del 40% y la de obesidad del 21,6% (estudio). Una barbaridad. Niños y adolescentes no se escapan: 25% de sobrepeso y 15% de obesidad. Es decir, de cada 10 niños, 2 tienen sobrepeso y 1 obesidad. Un incremento de casi el 10% en la última década y media. Un escándalo. Si consideramos la obesidad como una patología -que lo es- hablamos de una epidemia sin precedentes, algo que haría saltar todas las alarmas de cualquier gobierno, pero esto no ocurre así y lo que reina es el inmovilismo.

 

 

¿Qué nos mata a los españoles?

defunciones españa

 

Lo que nos mata a los españoles no es el terrorismo, ni la violencia, ni las epidemias de infecciones, ni los accidentes de tráfico, ni nada de lo que sale en los telediarios cada día como principales amenazas. Lo que nos mata (en el 98% de los casos) son las enfermedades crónicas no transmisibles, especialmente enfermedad cardiovascular y tumores (enlace). Y es cierto que el aumento de la esperanza de vida contribuye a ello, pero el problema es que estas enfermedades también son las más comunes en los fallecidos entre 29 y 59 años. Cuando alguien muere a esa edad por una de estas enfermedades, en epidemiología aparece el remordimiento de: “se pudo prevenir”. Les siguen enfermedades mentales, diabetes mellitus, hipertensión… ¿Todas ellas son por culpa de lo que comemos? No ¿Lo que comemos contribuye a todas ellas? Sí. Espero que entendáis este último punto, muy importante para empezar a concienciar a la gente.

 

riesgo mala dieta

 

El sobrepeso y obesidad contribuyen al aumento de estas enfermedades en nuestro país según el Institute for Health Metrics and Evaluation (enlace), pero fijaros bien, la mala dieta (muchos productos procesados y poca comida real) contribuye más que el propio peso. Por lo que la epidemia no es solo de obesidad, la epidemia que precede es de mala dieta. De hecho, recientemente se ha propuesto la definición de “obesidad de peso normal” (estudio) para permitir identificar a individuos que, a pesar de estar en un índice de masa corporal normal, padecen comorbilidades asociadas a sus hábitos como sarcopenia, grasa visceral, dislipemia, enfermedad metabólica, etc. En este post no me centraré en buscar la solución a la obesidad, la cual es multidisciplinar (alimentación, ejercicio físico, psicología, ayuda social, entorno, etc.). En este post me centraré en buscar la solución a una epidemia mayor: el consumo de productos ultraprocesados.

 

dieta españoles

 

 

Ni dieta mediterránea ni leches en vinagre, la dieta española es la dieta ultraprocesada. Y estas estadísticas son generosas porque tienen un sesgo muy grande: la gente miente en las encuestas (de manera inconsciente).  La gente subestima hasta 800 kcal diarias en su dieta (estudio). Lo que no mienten son los datos de compra de ultraprocesados que han aumentado en más del 50% en apenas diez años (estudio). Tenemos un problema real y muy reciente, jamás nos hemos enfrentado a nada igual.

 

 

SOLUCIONES

 

Podría seguir aportando datos y datos, pero es que desde que soy estudiante de salud lo único que veo en acción es la presentación de datos y lo que veo inmóvil son las acciones, lo que veo estancado son las soluciones. Por eso quiero ir al grano y ser directo. Quiero aportar soluciones y hacer un llamamiento a la acción. Divulgar una serie de ideas para que se pongan ya en marcha. El tiempo corre en nuestra contra.

Si el consumo de ultraprocesados se ha disparado cual “epidemia” y afecta directamente a nuestra morbilidad y mortalidad ¿Qué podemos hacer? Podemos fijarnos en otras “epidemias” que sí hemos logrado reducir con efectividad: el tabaquismo y los accidentes de tráfico.

Los accidentes de tráficos se han reducido drásticamente en más de la mitad en menos de una década (aunque cada vez hay más coches y conductores) (enlace). ¿Cómo se ha logrado esto? ¿se ha logrado diciendo a los conductores “lleve una velocidad variada, equilibrada y moderada”? la respuesta es no. Sin embargo, con la alimentación seguimos con el engaño de la moderación.

accidentes de tráfico

 

 

Con el tabaquismo pasa algo parecido. Sabemos que el tabaco es malo desde hace más de medio siglo, sin embargo, las estadísticas empezaron a reducirse a nivel poblacional a principios de los 90. ¿Por qué se tardó tanto? La industria tabacalera invirtió miles de millones en retrasar medidas políticas reguladoras, al igual pasa hoy en día con la industria de los productos procesados (estudio).

 

¿Cómo hemos conseguido que accidentes y tabaquismo disminuyan? ¿Podemos aplicar estos “casos de éxito” para luchar contra la epidemia de productos procesados? La respuesta es sí.

 

fumadores diarios

 

  • Regulación legislativa para cambiar el entorno.

Accidentes: Se mejoran carreteras, se detectan puntos negros, se imponen leyes como el carnet por puntos, restricciones de velocidad, mayores controles de tráfico, actuación específica para eventos con muchos desplazamientos (Navidad, Semana Santa, verano).

Tabaco: se prohíbe su venta a menores, se prohíbe su venta y consumo en lugares públicos, se le imponen duros impuestos, se prohíbe su publicidad. En definitiva, se le pone un entorno más “jodido” para consumir tabaco.

¿Por qué no hacerlo contra nuestro ambiente obesogénico?

Tenemos evidencia científica que hacerlo salvaría miles de vidas. Un reciente meta-análisis de 23 estudios de intervención y 7 epidemiológicos nos dice que poner impuestos a los productos insanos reduciría su consumo (estudio). Y es que tan solo con un 20% de impuestos a las bebidas azucaradas se podría evitar miles de nuevos casos de diabetes cada año en todo el mundo (estudio). Pero no solo eso, los estudios nos dicen que con el dinero recaudado en los impuestos se podría invertir en promocionar la comida real y esto aumentaría su consumo. Tenemos como caso de referencia el estudio PREDIMED ¿cómo consiguieron que miles de personas en el estudio empezaran a consumir más frutos secos y aceite de oliva? Pues con ayuda económica en su promoción. Esto no significa que tengamos que hacer campañas para regalar frutas por la calle, sino poner precios mucho más asequibles e incluso invertir en marketing que facilite el consumo de comida real.

 

  • Educación y concienciación ciudadana.

Regulación legislativa e impuestos son medidas con poca aceptación ciudadana y está claro que los políticos quieren votos, no críticas. Pero pasó con la ley antitabaco o el carnet por puntos, se señaló al gobierno como “paternalista” y coartar las libertades de las personas, pero lo cierto es que pese a quien le pese esas medidas políticas salvaron (y salvan) miles de vidas. Y también nos ahorran dinero. Pero no son las únicas.

Tenemos que concienciar a la población y eso se consigue con educación. En el colegio ya existe desde hace muchos años jornadas de educación para la seguridad vial, para evitar las drogas y el alcohol, etc. ¿Por qué no hay clases que informen de los riesgos del consumo de procesados? ¿Por qué no hay clases de cocina para que los niños aprendan a comer comida real? Lejos de eso, en algunos colegios incluso se reparten muestras de “Mi primer ColaCao” para niños y padres (enlace). Tenemos campañas a diario en la radio, en la televisión, en periódicos, en las carreteras para reducir la velocidad o no conducir bebido. Tenemos carteles de los efectos nocivos del tabaco en los hospitales, sin embargo, las máquinas de vending campan a sus anchas en centros sanitarios y los menús hospitalarios contienen procesados como zumos, galletas, pan blanco, yogures azucarados, etc.

En el anterior post vimos como la publicidad de los procesados influye en nuestras decisiones y no hay ningún tipo de control que lo impida. El control de la publicidad ha reducido considerablemente el número de fumadores (estudio) al igual que las imágenes de sus consecuencias en las cajetillas de cigarrillos (estudio).

¿Por qué no hacer lo mismo con los productos procesados?

cocacola aviso

 

Sabemos que el consumo de bebidas azucaradas aumentan el riesgo de padecer sobrepeso y obesidad (estudio), pero también de diabetes tipo 2 (estudio) y enfermedad cardiovascular (estudio), caries (estudio) ¿no deberían las autoridades sanitarias tomar parte en este asunto y utilizar advertencias en estos productos? Esta información también es educación. La única explicación de que no se haga es la presión de la propia industria alimentaria.

 

  • Profesionales de la nutrición al servicio de la población

 Tenemos un entorno que nos empuja a consumir productos procesados y carecemos de la educación efectiva para evitarlo. Pues al paquete, por si fuera poco, hay que añadir que estamos huérfanos de profesionales que nos ayuden. Tenemos unidades específicas para tratar adicciones al tabaco, al alcoholismo y otras drogas, incluso al juego de azar. Los productos ultra-procesados que son ultra-palatables comparten muchas similitudes con este tipo de drogas (estudio), más allá de debatir si son una adicción verdadera o no, ¿por qué no actuamos con las mismas herramientas con las que se tratan esas adicciones?

Algunos estudios nos empiezan a decir que catalogar estos productos como “adictivos” nos facilitan su comprensión para tratarlos y también para promover el apoyo político necesario para su regulación (estudio). Con ello empezaríamos a cambiar nuestra percepción de los productos procesados en lugar de estigmatizar a las personas obesas y cargarles toda la culpa.

Necesitamos profesionales tanto en salud pública como en educación pública que ayuden a prevenir esta epidemia de aumento en el consumo de productos procesados. Si hay vacunas para las epidemias de patógenos infecciosos ¿por qué no hay “vacuna” para prevenirnos de los ultraprocesados? En mi breve experiencia he conseguido que personas dejen su dependencia a estos productos para siempre, pero se necesita atención personalizada e individualizada, apoyo profesional. El problema es que actualmente solo las clases socioeconómicamente altas se benefician de esta atención privada, una desigualdad que rompe el derecho fundamental a un acceso sanitario igualitario (estudio).

El dietista-nutricionista debe estar en colegios y centros sanitarios ayudando en prevención y tratamiento. El impacto económico de ahorro en sanidad es considerable, puesto que solo la obesidad ya supera más del 10% de los recursos sanitarios de muchos países (informe). Por cada euro invertido en tener dietistas -nutricionistas en el sistema sanitario, la sociedad recibe 63€ netos (informe).

 

 

10 acciones que salvarían la vida a miles de personas

 

Para combatir la epidemia de ultraprocesados propongo el siguiente decálogo:

  1. Impuestos a los productos ultraprocesados. Con el dinero recaudado se financian muchas de las siguientes medidas del decálogo.
  2. Subvención a la comida real. Menor precio, mayor marketing y accesibilidad.
  3. Más campañas de concienciación del peligro de comer productos procesados.
  4. Más campañas de promoción de comida real (ej: “más mercado y menos supermercado”).
  5. Advertencias de las enfermedades relacionadas con el consumo de procesados en sus propios envases. Mejora del etiquetado (sistema “semáforo”).
  6. Prohibir su publicidad dirigida a niños (o a padres). No a la “autorregulación”.
  7. Prohibir su venta en lugares sensibles como zonas sanitarias, educativas, etc.
  8. Dietista-Nutricionista en el sistema educativo: colegios, institutos, asociaciones de padres, etc. Clases de cocina y alimentación saludable como asignatura obligatoria o extraescolar.
  9. Dietista-Nutricionista en el sistema sanitario: unidades especializadas en obesidad y sus comorbilidades (diabetes, dislipemia, hipertensión) y prevención en salud pública.
  10. Equipo de científicos libres de conflicto de interés que asesoren en la elaboración de las recomendaciones nutricionales.

 

Te preguntarás tú, que has llegado hasta aquí leyendo la parrafada, tu papel en esta historia, ya que solo he hablado de medidas políticas en salud pública. Pues tu papel, aunque no lo creas, es de vital importancia. Tu papel es el de divulgar y de concienciar a esa persona que tienes al lado. Al igual que otros problemas de la sociedad como la violencia de género, el cambio climático, la drogadicción, etc. no basta solo con medidas políticas, necesitamos acción ciudadana. Pero en este caso tu papel es más relevante todavía porque todas estas medidas políticas que he propuesto en el decálogo no van a llegar hasta dentro de mucho. El lobby de los procesados lo retrasará. Pero nosotros podemos ser el mayor de los “lobbies” y ejercer presión para que se actúe cuanto antes, y con ello, salvar la vida a miles de personas.

 

 ¿Merecerá la pena? Yo creo que sí.

 

Carlos Ríos.

 

El engaño de la moderación

moderación procesados

EL ENGAÑO DE LA MODERACIÓN

 

España tiene un grave problema de obesidad y las soluciones que proponen los políticos están lejos de que esto cambie a corto y largo plazo. Dichas soluciones se basan en promocionar el nutricionismo y no la comida real. Soluciones enfocadas en las calorías y no en los alimentos. Todo el peso de la responsabilidad y solución recae en la fuerza de voluntad de la población, de consumir menos calorías o gastar más calorías, de cumplir el #BalancePatetico. Pero esto no es casual o fruto de la ignorancia, esto tiene un objetivo premeditado y perfectamente estructurado.

La ciencia de la nutrición por ahora aporta pocas certezas, pero hay una que más o menos ya está demostrada: gran parte de la mortalidad de la población es debida al consumo de productos procesados (estudio). Por tanto, dada la importancia de esta evidencia, a la industria de los procesados solo le queda intentar evitar a toda costa medidas políticas reguladoras. Para ello va implementar una serie de estrategias como hizo en su día la industria del tabaco, a la cual le permitió durante unas décadas gozar de impunidad. Podemos destacar 3 de estas estrategias:

  • Presión al poder político (lobby).
  • Marketing y publicidad.
  • Financiación de la investigación científica.

Un claro ejemplo de estas 3 estrategias la podemos observar en el convenio de colaboración de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y la Fundación Alimentum (enlace). Una fundación con aires “científicos” y de “autorregulación” pero creada por la industria de los procesados con el objetivo de lavar su imagen de cara a la sociedad, ejercer presión a los políticos y de paso, apoyarse en investigación financiada por la misma industria.

De este convenio nace uno de los eslóganes más engañosos que el poder político y el lobby alimentario han creado:

 

“Come de forma variada, moderada y equilibrada”.

 

Hoy vamos a desmontar el apartado de la moderación. El adjetivo moderado significa “que guarda el medio entre los extremos”, por lo que el mensaje que mandan los organismos oficiales encargados de nuestra salud es: “no seáis extremistas” (en lo que alimentación se refiere). Sin embargo, abusar de los productos procesados no lo veo causa de una población extremista, sino más bien consecuencia de un entorno extremo.
Este entorno que propicia la “des-moderación” consta de 3 características principales:

 

1- Publicidad y marketing

Un absoluto bombardeo diario. Televisión, radio, internet, en la calle, en eventos y en cualquier esquina que nos rodea. Pocos sitios se escapan a la publicidad de los productos procesados. La “Big Food” es la industria que gasta más en publicidad, solo por detrás de la automovilística. Además, cuenta con los mejores expertos en marketing para seducir nuestros deseos de la manera más inconsciente. Creemos ser dueños de nuestras propias decisiones, que hacemos decisiones con total libertad, conocimiento y raciocinio, pero nada más lejos de la realidad. La publicidad ha adoptado a dos grandes compañeras: la psicología y la neurociencia. El  resultado es el llamado “Neuromarketing”, que maximiza los niveles de emoción, atención y memoria en los anuncios para cautivar a la población e influir de manera consciente e inconsciente en la toma de sus decisiones (estudio, estudio, estudio).

El arte de persuadir es un lobo astuto que va a por la presa más débil: los niños y adolescentes. Más del 85% de los anuncios de productos procesados se proyecta en horario infantil y especialmente entre los programas de dibujos animados (estudio). Los niños entre los 3 y los 12 años ven en ese horario una media de cinco anuncios de productos procesados por hora, según un estudio de la American Journal of Public Health. Es decir, aunque Coca-Cola diga que sus anuncios no van dirigidos a los niños, los coloca casualmente cuando ellos están viendo la tele. Por si no fuera poco, los niños son totalmente inconscientes de que quieren persuadirlos, su desarrollo cognitivo aún está en proceso, están indefensos (estudio). Debajo de esa obra maestra visual, una frase en fuente minúscula cita: “Come de forma variada, moderada y equilibrada. www.habitosdevidasaludables.com”. Pongo en duda su efectividad.

televisión niños

Los menores reciben 7.500 anuncios al año de mensajes que les

dicen que coman un productos ultraprocesados

Algunos estudios sacan a la luz la ineficacia de las medidas de “autorregulación” que propone la industria alimentaria como el código PAOS en España. Cualquier sanción económica por incumplir su propia norma es ridícula e insignificante comparado con las ganancias. Personalmente pienso que son políticas de cara al público para visualizar que tanto la industria como los políticos “están haciendo algo para ayudar”. Pero ese “estamos haciendo algo” supone un gran coste de oportunidad, porque retrasa otra serie de medidas políticas más efectivas. Por lo que la industria consigue su objetivo.


Para influir en la adolescencia, etapa de nuestra vida donde el sentimiento de pertenencia a un grupo es tan importante, qué mejor manera que contratar a sus ídolos o “dioses” para relacionar los productos procesados con el éxito y la aprobación social. Futbolistas, actores, famosos, youtubers y, en definitiva, influencers de estos jóvenes, se dejan comprar por la Big Food. La sociedad todavía no es consciente del peligro que entraña este tipo de promociones, por tanto, no va a juzgar negativamente estas prácticas. Por el contrario, a ningún famoso se le ocurriría promocionar el tabaco y cada vez menos el alcohol. ¿Por qué? Porque ha sucedido un cambio en el pensamiento de la población y este cambio no ha llegado de la nada, se han necesitado medidas multidisciplinares para crear una mala imagen social del tabaco. Necesitamos conseguir lo mismo con los productos procesados.

youtubers publicidad
publicidad fútbol

 

2- Disponibilidad en nuestro entorno

La disponibilidad influye en nuestras decisiones sin darnos cuenta, nuestro entorno se ha convertido en un lugar lleno de productos procesados, un entorno obesogénico. Es muy fácil decir “come más frutas y verduras, modérate con los refrescos, con la bollería, etc.” pero la pregunta es: ¿estamos generando entornos y situaciones para que esto suceda? 

Curiosamente, en los zoológicos la disponibilidad e incluso la calidad de los alimentos para los animales está perfectamente controlada. Como dejes a los primates toneladas de comida a su disposición, más aún si es procesada y no están adaptada a ella, enfermarán y morirán. Pero nosotros nos creemos superiores a los animales, a pesar de que pertenecemos a la familia de los grandes simios, y no somos conscientes del impacto que tiene este entorno que nos hemos construido.

Una reciente revisión de una amplia gama de estudios de neuroimagen cerebral, nos muestra cómo el comportamiento humano a la hora de alimentarse es el resultado de respuestas automáticas e incontrolables a señales ambientales. Por simple probabilidad podríamos decir que, aunque en algunas situaciones nos controlemos y tengamos consciencia de ello, es difícil hacerlo cuando estamos expuestos cada año, mes, semana, día e incluso horas a toda clase de persuasivas formas de productos procesados que nos incitan a comer. La fuerza de voluntad está a cargo de nuestra neuroquímica cerebral.

 

3- Hiperpalatabilidad (también conocido como “comida adictiva”)

Los productos procesados son irresistibles a nuestro paladar y el resultado de ello es gracias a los mejores científicos y tecnólogos alimentarios que tiene a su cargo la industria alimentaria. La inversión económica en proyectos de I+D para el desarrollo de estos productos tan apetecibles es, por detrás del marketing, lo principal para estas empresas. Sería comparable a los ingenieros que tiene la NASA o los informáticos que tiene Google, pero en materia de palatabilidad.

El contenido de los productos procesados cumple al menos uno o más de los siguientes ingredientes: azúcar (el cual tiene diferentes nombres como jarabe de glucosa, dextrosa, etc.), grasa vegetal refinada (sea girasol, palma, coco, etc.), harina refinada (de cualquier cereal), sal y aditivos. Estos ingredientes crean un producto barato, duradero, palatable y, por tanto, muy rentable. Te voy a contar “un secreto” por si todavía no eres consciente: los que dirigen las empresas de los productos que tú comes, les interesa la rentabilidad económica, no tu salud.

Existe base científica para los mecanismos biológicos por los que podemos desarrollar una adicción a este tipo de productos (revisión). Parece que los expertos quieren que consigamos una “moderación de la adicción”, y sería inédito, puesto que la sociedad no ha vencido ninguna adicción con esa premisa.

adicción comida

 

¿Es casualidad que el azúcar esté presente en a la mayoría de los productos del supermercado? Por supuesto que no. Este contenido en azúcar una vez en nuestro cuerpo, entre otras cosas, libera gran cantidad de un neuroquímico bastante potente: la dopamina. Concretamente en un área del cerebro llamada núcleo accumbens, el cual, con cada dosis más alta de azúcar se vuelve cada vez más tolerante (estudio). La tolerancia en la farmacología significa que la dosis habitual de la sustancia produce menos efectos, por lo que se necesitan dosis más altas para producir los mismos efectos. Esto sucede porque los receptores de dopamina comienzan a regularse a la baja y al haber menos receptores el cuerpo te va a pedir más cantidad (estudio). Un círculo vicioso propio de una droga, no en broma muchas personas utilizan la frase “este es mi vicio” o “esta es mi droga” para referirse a la comida procesada.

Por supuesto habrá personas que tengan mayor predisposición genética a desarrollar una adicción a la comida, pero esto no lo inicia la genética, lo inicia el entorno. Nuestro cerebro tiene una gran capacidad de moldearse según el ambiente, a esto se le llama plasticidad neuronal. Pues bien, nuestra sociedad está experimentando un cambio rápido en las conexiones nerviosas debido a la repetida exposición de estos productos procesados. De tal forma que puede desencadenar deterioros cognitivos, especialmente en los grupos vulnerables como niños y adolescentes, donde el resultado será un exceso de peso provocado por una adicción que se retroalimenta con este entorno obesogénico (estudio).

 

 

Mi opinión

Cuanto más decimos que la clave está en la “moderación” menos soluciones alternativas en la lucha contra la obesidad se llevan a cabo. Y creedme que necesitamos soluciones alternativas. Cuando alguien dice “no hay alimentos malos, todo con moderación es bueno” está viendo solo la punta del iceberg, ignora todo lo que hay detrás. El siglo XX se enfrentó a la amenaza del tabaco, el siglo XXI le añadiremos la amenaza de los productos procesados. Una industria que tiene miedo a la regulación y se protege con las mismas tácticas que las tabacaleras. Si creías que la moderación era buena, estabas engañado.


Pero Carlos, ¿y qué hacemos? 

En el próximo post hablaré de qué podemos hacer nosotros como individuos y como sociedad para disminuir las tasas de sobrepeso y obesidad. Te adelanto la primera: come comida real, evita los productos procesados.

Nos vemos pronto Realfooder,

Carlos

¿Qué es comida real?

Comida_real

La alimentación se ha centrado en nutrientes y calorías, en lugar de alimentos, en lugar de comida real. Hablamos en términos de hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas, minerales… cuando todo eso no tiene nada que ver con la salud. La salud tiene que ver con los alimentos, que son mucho más que la suma de sus nutrientes y calorías. Los alimentos tienen una compleja matriz alimentaria, la cual es saludable en su forma natural y mínimamente procesada. El grado de procesamiento de estas materias primas lo hemos pasado por alto, ignorando los posibles efectos que alteran al alimento y que tienen repercusión en nuestra salud.

Por todo ello, nace el movimiento Realfooding, para la defensa y divulgación de la comida real, la comida de verdad. Para la lucha contra el entorno obesogénico y la epidemia de ultraprocesados. El objetivo es mejorar la salud de la población a través de la alimentación.

 

 

 

LA NUEVA CLASIFICACIÓN DE LA ALIMENTACIÓN

Podemos clasificar la alimentación en tres grandes grupos.

1º Grupo: La comida real.

Comida Real son todos aquellos alimentos mínimamente procesados o cuyo procesamiento industrial o artesanal no haya empeorado la calidad de la composición o interferido negativamente en sus propiedades saludables presentes de manera natural.

Este es el grupo principal, es el que hay que comer en nuestro día a día.

1- Verduras y hortalizas

2- Frutas

3- Frutos secos y semillas

4- Tubérculos y raíces

5- Legumbres

6- Pescados y mariscos

7- Huevos

8- Carnes

9- Cereales integrales

10- Aceites vírgenes

11- Lácteos de calidad

12- Café, cacao e infusiones

13- Hierbas y especias

2º Grupo: Los buenos procesados.

La comida real incluye a los buenos procesados. Estos son alimentos reales con un procesamiento industrial o artesanal beneficioso o inocuo para la calidad del alimento con respecto a sus propiedades saludables. En este segundo grupo encontraríamos los alimentos considerados de segunda gama (alimentos reales en conservas y semiconservas), tercera gama (alimentos reales congelados/ultracongelados), cuarta gama (alimentos reales envasados en atmósferas modificadas), quinta gama (platos de alimentos reales ya cocinados y envasados al vacío) y muchos otros más, el único requisito: toda aplicación en el procesamiento no debe interferir disminuyendo la calidad de los mismos, sino dejándola igual, aumentándola o si la disminuye que sea mínimamente. Se trata de poner el foco en la calidad de la comida.
 

3º Grupo: Los ultraprocesados.

Son alimentos que han sufrido un procesamientos donde se les añade, retira, mezcla, texturiza, etc. una serie de ingredientes de baja calidad y/o donde el propio procesamiento disminuye su calidad. Esta peor calidad se traduce en un producto que se vende como alimento, pero que fisiológicamente en nuestro organismo tiene efectos perjudiciales en menor o mayor medida. 

Según la RAE, el significado de “alimento” es: “Conjunto de sustancias que los seres vivos comen o beben para subsistir”. El problema es que hoy en día existen muchísimos alimentos que, si bien pueden darnos sustento energético, también nos malnutren y perjudican a corto, medio y largo plazo por la pésima calidad de los ingredientes que lo componen. Por esa razón prefiero evitar llamarles “alimento” y me refiero a ellos como “productos”.

Grupos de ultraprocesados:

1- Refrescos

2- Bebidas energéticas

3- Zumos envasados

4- Lácteos azucarados 

5- Bollería

6- Pan blanco

7- Carnes procesadas

8- Pizzas comerciales

9- Galletas

10- Cereales refinados y barritas

11- Precocinados

12- Patatas fritas

13- Dulces y helados

14- Productos dietéticos

15- Salsas comerciales

Los productos ultraprocesados hay que evitarlos porque:

  • Son insanos. Son ricos en azúcares añadidos, grasas refinadas, sal y/o aditivos.
  • Son artificialmente densos en calorías por cada ración del producto.
  • Son pobres en nutrientes, como fibra, fitoquímicos, minerales, etc.
  • Son hiper-palatables. Inhiben nuestros mecanismos naturales de saciedad.
  • Desplazan y sustituyen el consumo de alimentos reales.
  • Tienen una mayor disponibilidad en nuestro entorno que los alimentos reales.
  • Tienen una mayor publicidad y marketing que los alimentos reales.

 

 

¿POR QUÉ REALFOODING? POR ESTAS 7 RAZONES:

1- LA POBLACIÓN MUERE POR CULPA DE LO QUE COME.

Nos enfrentamos a una epidemia de enfermedades crónicas no transmisibles como el sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, cáncer, enfermedades neurodegenerativas, enfermedades autoinmunes, etc. En España más de 20 millones de personas padecen enfermedad crónica y suponen la principal razón de morbilidad y mortalidad total. Todas son de origen multifactorial, sin embargo, en mi opinión todas tienen algo en común que contribuye a la causa: el consumo de productos ultraprocesados.

Además, el gasto sanitario que generan estas enfermedades suponen la principal carga económica de la mayoría de los gobiernos. Esto supone un gran coste de oportunidad, dado que gran parte de esos recursos económicos podrían destinarse a otras necesidades sociales. Los productos altamente procesados generan más pobreza que riqueza en nuestra sociedad y son comparables al daño que generan las guerras o el tabaco.

Los factores más decisivos en nuestra salud y nuestro bienestar son las elecciones que hacemos en nuestra vida cotidiana. Comer comida real no es un gasto, es una inversión a largo plazo donde tu salud te lo devolverá.

Tuits destacados:

 

 

2- PARA ESTAR SALUDABLE: COME COMIDA REAL 

El denominador común de todos los patrones dietéticos saludables es la comida real. Nuestro planeta Tierra es grande y diverso, las diferentes zonas geográficas con diferentes culturas han generado múltiples patrones de alimentación saludable. El problema ha llegado cuando hemos empezado a comer todos lo mismo con la globalización de los productos procesados.

¿Cuál es la mejor dieta? La que combine estos dos pilares fundamentales: adherencia y comida real. Siempre habrá defensores y detractores de la dieta vegetariana, mediterránea, paleolítica, baja en carbohidratos y demás patrones dietéticos. Cada uno intentará convencernos de que su modelo es el mejor. Cada uno puede basarse en diferentes frecuencias de grupos de alimentos, con diferentes cantidades de macronutrientes, sin embargo, lo que no pueden negar es que todos y cada uno se basan en alimentos reales y tradicionales, mínimamente procesados, los cuales se consumen con buena adherencia.

Tuits destacados:

 

 

 3- LA COMIDA REAL NO SE ENFOCA EN CALORÍAS O NUTRIENTES, SINO EN ALIMENTOS 

La Organización Mundial de la Salud y numerosas guías y directrices en nutrición se han estado centrando durante décadas en las calorías y nutrientes de los alimentos. El problema es que con ello han dado vía libre a que productos procesados se cuelen entre estas recomendaciones, sean promovidos por profesionales sanitarios y utilizados por el marketing alimentario.

La industria alimentaria se centró en culpabilizar a las grasas para poder recomendar productos procesados bajos en grasas, pero ricos en azúcares. Ahora quiere hacer lo mismo con las calorías. Para ello financia a científicos, sociedades y profesionales para que divulguen la creencia de que la clave está en el balance energético, donde un balance positivo es el culpable del exceso de peso y, por tanto, responsabiliza a la población de que “comen mucho y hacen poco ejercicio”.

Un mal balance energético no es la causa del problema, sino la consecuencia. Las calorías simplemente son una unidad de medida válido para un sistema matemático, pero no para sistemas biológicos que integran nuestro organismo. No podemos justificar el consumo de productos procesados en base a sus calorías o a la actividad física de la población, por la razón de que sus efectos perjudiciales van más allá de las propias calorías. Los productos procesados tienen componentes que afectan a nivel hormonal, metabólico, digestivo, neurobiológico, microbiota y un largo etcétera diferente a los alimentos reales. No hay que comer menos y hacer más ejercicio, hay que comer mejor y hacer mejor ejercicio.

Por eso al balance energético lo llamo balance patético y divulgo sus carencias y limitaciones con el hashtag #BalancePatético.

Tuits destacados:


 

4- LA COMIDA REAL SE COCINA.

La preparación y cocinado junto con los métodos de cultivo y conservación de alimentos, han contribuido a la supervivencia, evolución y adaptación de nuestra especie. Gran parte del crecimiento y desarrollo de nuestra civilización se lo debemos a cómo hemos obtenido, conservado y procesado nuestros alimentos. Sin embargo, hoy hemos experimentado un cambio rápido en la manera en la que procesamos nuestra comida, convirtiéndola en causa de nuestra principal morbilidad y mortalidad. La educación alimentaria, tradicionalmente a cargo de la familia, se está perdiendo en las presentes generaciones. La población no sabe qué es un alimento real ni cómo cocinarlo.

Por otro lado, la mayoría de las personas entienden “hacer dieta” como un drama, un sufrimiento, una condena. Si bien es cierto que el cambio de hábitos tiene un proceso adaptativo y precisa de tiempo, comer comida real no debe ser un castigo o un aburrimiento. Para no caer en la monotonía, debemos alejarnos de modelos dietéticos que sean muy estrictos o restrictivos puesto que la adherencia a largo plazo se dificultará. Utilizar la variedad de alimentos reales en combinación de buenos procedimientos culinarios nos permite poder mantener el estilo de vida basado en comida real a largo plazo y lo mejor…¡disfrutando de la comida!

Tuits destacados:


 

5- MÁS MERCADO Y MENOS SUPERMERCADO.

La comida real no está “enriquecida en” o se anuncia “rica en”, “baja en”, “light”, “desnatado” ¿por qué? Porque no lo necesita. Hay que aprender a leer etiquetas para detectar los buenos procesados, sin embargo, la comida real no lleva etiqueta, o por lo menos no con grandes listas de ingredientes. Promover la compra de alimentos en el mercado de abastos de tu localidad, garantiza una alimentación menos procesada, más saludable, más sostenible y beneficiosa con la economía alimentaria de tu zona.

La reformulación de alimentos procesados insanos en su variante adaptada “más saludable” todavía siguen siendo perjudicial. El mensaje no debe ser comer alimentos procesados con menos azúcar, con más omega 3 o con menos sal, dado que, el alimento real es más que la suma de sus nutrientes, es la matriz en la que vienen y las interacciones entre ellos y nuestro organismo.

No obstante, no estoy en contra de la industria alimentaria o de los supermercados. Gracias a la industria podemos tener alimentos con mejor conservación y duración (ej.: lata de sardinas, legumbres en bote), con buenas medidas de higiene y seguridad alimentaria (menos casos de intoxicaciones alimentarias), nuevos alimentos con un procesamiento que aumenta su calidad nutricional (ej.: Aceite de oliva virgen extra, aceite virgen de coco, etc.), alimentos que sean más fáciles de preparar y consumir (ej.: vegetales cortados, limpios y listos para servir), etc. ¡Los buenos procesados son también comida real!

Tuits destacados:

 

 

6- LA COMIDA REAL NO TIENE CONFLICTOS DE INTERESES.

Pocos famosos, cantantes, futbolistas y en general, personajes con alto poder de influencia en la sociedad, promocionan la comida real ¿por qué? porque no hay dinero de por medio. La industria alimentaria gasta mucho dinero en promocionar productos procesados por todos los medios y jamás será comparable al dinero invertido por políticas públicas de fomento de comida real. Es comprensible, al fin y al cabo, son empresas cuyo objetivo no es la salud de la población sino los ingresos económicos.

Pero lo indignante es la compra de profesionales sanitarios, de sociedades científicas, de docentes o consensos de expertos, que son influenciados por este lobby de los procesados a recomendar estos productos a la población de forma directa o indirecta. Utilizan su imagen, su posición o su cargo para tergiversar una información corrompida por el dinero. Por ello, desde Dietética Sin Patrocinadores iniciamos hace unos años una cruzada en contra de los conflictos de interés en nutrición, porque sabemos la importancia que tiene para la salud de la población. Los que me conocéis por redes sociales sabéis que no doy tregua en este aspecto y os animo a que vosotros también denunciéis. Os dejo en los tuits los casos más escandalosos. 

Tuits destacados:

 

 

7- LOS PRODUCTOS ULTRAPROCESADOS SON MALOS PARA LA SALUD.

Sí existen alimentos buenos y malos. Los productos ultra-procesados no deben recomendarse ni “con moderación” ni “dentro de una dieta equilibrada”. Las guías oficiales, los medios de comunicación y las facultades de nutrición nos han convencido de que “no hay alimentos malos ni buenos”. Los conflictos de intereses influyen en que se perpetúe esta idea, ya que así se disminuye la percepción de peligro de los productos procesados y sale ganando la industria alimentaria con mayores ventas.

Sin embargo, cuando comparamos los efectos en la salud de los productos procesados versus comida real, la literatura científica sí nos muestra claras diferencias significativas. Uno de los mejores estudios epidemiológicos en nutrición realizados hasta la fecha, el estudio EPIC (estudio), reveló que tan solo 150 kcal al día procedentes de bebidas azucaradas se asoció con un incremento sustancial en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Por el contrario, el mayor ensayo aleatorizado sobre dieta y salud, el estudio PREDIMED (estudio), reveló que el consumo de un puñado de frutos secos o cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra al día (aproximadamente 500 calorías) redujo significativamente el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

Dadas las diferencias del efecto en nuestra salud ¿estamos mintiendo al decir que unos son buenos y otros son malos? Está claro que no. En mi opinión, una buena y efectiva educación alimentaria pasa por dejar claro cuáles son los buenos y cuáles son los malos. Necesitamos llegar con impacto a una sociedad dormida, gracias a proyectos como el de SinAzúcar.org se consigue la repercusión que necesita este mensaje. A los que criticamos con dureza a los productos procesados nos seguirán llamando “talibanes de la nutrición” pero valdrá la pena si conseguimos despertar a la población. 


CONCLUSIONES FINALES

1- Come comida real es un mensaje potente, es un mensaje que llega a la gente. Ayúdame a compartirlo. #eatrealfood

2- El alimento es más que la suma de sus calorías y nutrientes. Es la interacción entre estos y nuestro organismo. 

3- Puede que la industria de los procesados sea más grande que nosotros, pero nuestros motivos son más grandes que ellos.

Nos vemos en el siguiente post, Realfooders 😉

Carlos Ríos.

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