NO MÁS ULTRAPROCESADOS EN LOS HOSPITALES

hospitales comida basura

BASTA YA

Basta de ultraprocesados en hospitales. Desde hace tiempo recibo decenas de quejas con respecto a la comida de los hospitales, concretamente, con la abundancia de ultraprocesados. Quizás sea porque cada vez sois más conscientes de que la alimentación es parte fundamental de la salud y es paradójico ver cómo en centros de salud se ofrece comida perjudicial para la salud. Se ofrecen ultraprocesados tipo galletas, zumos envasados, panes refinados, fritos tipo sanjacobos, algunas carnes procesadas, precocinados, etc.

He decidido hacer este post porque conocí la historia de Javier Bravo, un chico que cuenta cómo a su padre con cáncer, anemia y que recientemente había sufrido un ACV (accidente cerebro-vascular) después de 30 horas sin comer y habiendo estado solo con suero, en la primera ingesta sólida le ofrecieron un café con galletas. Esto sucedió en el hospital Severo Ochoa de Madrid y sucede a diario en muchísimos hospitales de nuestro país. A raíz de esto, Javier Bravo inició una campaña en Change.org para cambiar esa merienda insana por otra que fuera con comida real (ejemplo: fruta).

Os pido que al final del post, si creéis que no deben ofrecer ultraprocesados en los hospitales, firméis la petición de Javier. Quizás no cambiemos la situación en todos los hospitales, pero Javier podrá regresar al hospital con un buen puñado de apoyo (ya van +9000 firmas) para convencer a los directores de dicho hospital que la población demanda un cambio. La población demanda comida saludable, comida real.

 

EN LOS HOSPITALES NO SE PROMOCIONA LA SALUD

Quizás parezca un título algo duro, pero aquí presento mis pruebas. Todas son recogidas de testimonios con nombre y apellido que denuncian los ultraprocesados en los hospitales mandando sus fotos por mensaje privado a mi Instagram.

Ejemplo de menús con ultraprocesados para los pacientes

 

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COMIDA INSANA PARA LOS ENFERMOS

Las galletas son bollería, los zumos envasados son refrescos, los sanjacobos, las natillas, las hamburguesas… todos son ultraprocesados. Especialmente preocupante el tema de las galletas y zumos (como denuncia Javier Bravo en su petición), puesto que se ha normalizado en todos los hospitales. Cualquier factor dietético que empeore la tolerancia a la glucosa o promueva la resistencia a la insulina, como son todas estas galletas y zumos cargados de azúcares y harinas refinadas, probablemente aumenten el riesgo de mortalidad por infarto agudo de miocardio, insuficiencia cardíaca y cardiopatía coronaria (estudio). 

¿Es lógico que te den meriendas y desayunos cargados de azúcares y harinas después de haber sufrido un infarto? Obviamente no. Pero parece que hay pocos sanitarios que se escandalicen por ello. Impera la ley del silencio o reina la ignorancia.

Una dieta con un 25% o más calorías procedentes de azúcares añadidos casi triplica el riesgo de mortalidad por ECV (estudio). Además, sabemos que una dieta alta en azúcares añadidos promueve la resistencia a la insulina y la diabetes (estudio, estudio) y a su vez la diabetes aumenta el riesgo de mortalidad por enfermedad coronaria. El estudio de Framingham mostró que las personas con diabetes tienen aproximadamente un riesgo tres veces mayor de morir por ECV en comparación con la población general, así como un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, enfermedad coronaria y enfermedad arterial periférica. 

Un metanálisis de ensayos controlados aleatorios, concluyó que los azúcares dietéticos influyen en la presión arterial y los lípidos séricos, independientemente del peso corporal, es decir, pacientes con normopeso hospitalizados también se perjudican y alteran sus parámetros bioquímicos con ese tipo de comidas que les ofrecen. El consumo de ultraprocesado está relacionado también con mayor riesgo de hipertensión (estudio), enfermedad cardiovascular (estudio) y síndrome metabólico (estudio) de forma directa. La evidencia científica apoya la hipótesis de que el azúcar crea dependencia en modelos animales y en algunas personas puede desencadenar en una verdadera adicción (estudio, estudio). Acaban consumiendo más calorías de las que necesitan por culpa de esos productos poco saciantes.

La evidencia científica indica que todas las muertes relacionadas con el cáncer, hasta el 30-35% están relacionadas con la dieta (estudio) ¿no es denunciable que se le ofrezca zumos envasados con pan blanco a un niño con cáncer linfático? (imagen arriba a la derecha).

 

Máquinas de vending con ultraprocesados

El vending promueve el consumo de los ultraprocesado generando un ambiente con mayor disponibilidad de ellos y, por tanto, de mayor consumo (estudio). Lo indignante es que en la mayoría solo se oferta una opción: la insana. No es posible que en centros sanitarios no ofrezcan a sus usuarios, muchos de ellos con enfermedades crónicas procedentes de la mala dieta, opciones saludables con un vending con comida real.

Además, los hospitales suelen ser lugares donde el equilibrio emocional se ve en muchas ocasiones desestabilizado por una situación difícil. Familiares y amigos cursan largos tiempos de espera preocupados por los pacientes y es en esta situación donde los ultraprocesados aparecen como vía de escape, con esa combinación de azúcares y aceites muy palatables que ofrecen placer inmediato.

En un pueblo asturiano llamado Arriondas, sus habitantes están hartos del vending con ultraprocesados y ya se han manifestado (noticia). Hemos normalizado algo ilógico, injusto e irresponsable, pero la población empieza a despertar en el momento en que toma conciencia.

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Fotos de Cambiando el Vending

 

Cafeterías con ultraprocesados

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Los hospitales no son bares, son centros sanitarios y tienen una mayor responsabilidad. Cualquier alimento que se venda (o regale) dentro del hospital se le otorga un “halo” de salud, es decir, a ojos de la población se disminuye la percepción del riesgo, porque… ¿cómo van a vender comida insana en un sitio donde cuidan tu salud? Y no, amigos, lo importante no es la moderación, puesto que ese argumento es simplemente un engaño.

Quien diga que no se puede crear un entorno con comida real en el hospital es porque tiene un objetivo mayor por encima de la salud: el dinero.

Pautas dietéticas con ultraprocesados

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Como bien anuncian mis compañeros dietistas-nutricionistas, la sanidad está desnutrida.

Lo que tenemos al servicio de la población son dietas “del cajón” que te restringen la leche entera, te ponen al mismo nivel (moderado) las aceitunas, el aguacate y las almendras que los cereales azucarados, y lo peor, te recomiendan consumo diario de azúcar (ver imagen). Imagínese que acude al taller del coche y en lugar de cambiarle la rueda pinchada le ponen un parche con cinta aislante. Usted pensaría ¿esto es una broma o qué pasa? Pues eso mismo pensamos los nutricionistas cuando vemos el tipo de dietas que se reparten en hospitales. Fitness Revolucionario detalla en este post, los errores más comunes de las dietas que solemos ver, en su mayoría “del cajón” y repartidas por profesionales que no son graduados en nutrición humana y dietética. 

 

 

Donar sangre y de regalo… ultraprocesados

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Dona sangre. Es gratis, es un momento, es saludable y lo más importante: salva vidas. Pero el fin nunca justifica los medios, no podemos regalar productos insanos a personas que han realizado este acto tan importante, no es justo, no es honesto. Mi recomendación es crear demanda, es decir, pide comida real al final de donar, eso servirá para que los encargados sepan que la gente que va a donar quiere comida real y, por tanto, les conviene tenerla. Muchos de estos ultraprocesados como el Avenacol (harina, azúcares, aceites refinados, sal, aditivos) aprovechan este tipo de lugares para adquirir una mejor imagen social y también más saludable, por ello es normal que la marca los regale.  

 

McDonalds dentro de los hospitales

Puede que no veas a ningún entrenador en los hospitales, ni tampoco ninguna zona de hacer deporte… “Pues claro, carlos, es un hospital no una zona de ocio”. Error. La actividad física no es solo ocio, no es solo prevención, también es tratamiento. “Los niños que hacen deporte se recuperan mejor de la quimioterapia”, afirma el catedrático Alejandro Lucía. Sin embargo, en lugar de gimnasios hay McDonald’s cerca o en el mismo hospital. Comida que formará parte de la dieta de muchos sanitarios e incluso pacientes y familiares.

Como podemos ver, el entorno pro-ultraprocesado empieza en la entrada del hospital, continúa dentro en pasillos y cafeterías, hasta llegar a la mismísima cama de los pacientes.

“Pero Carlos, siempre ha sido así”

¿Ese es un argumento lógico? ¿No debieron prohibir fumar en los hospitales porque “siempre se fumaba”? 

 

EL COSTE SANITARIO DE LOS ULTRAPROCESADOS LO PAGAS TÚ

Cuando nos hablan de calidad de vida, de esperanza de vida, de prevención… todo ello nos parece algo abstracto que no va con nosotros. Pero cuando hablamos de dinero, la cosa cambia, más si cabe cuando es el dinero de nuestro bolsillo.

La diabetes tipo 2 impone una carga económica para España que podría alcanzar el 2,5 % del PIB, la estimación es de 19.908,661 millones de € en 2015. Mediante cambios en los factores de riesgo modificables la sociedad podría ahorrar el 64,8 % de ese coste, en torno a 12.900,8 millones de € (entre 2.428,5 y 17.764,2). De ellos, el mayor ahorro se ganaría controlando la dieta, que es responsable del 40% de los costes sociales de la enfermedad. Mayor tiempo de estancia en hospital, menor productividad, mayor consumo de fármacos… pero seguimos promocionando el consumo de galletas y zumos para diabéticos en hospitales, además, concediéndoles una imagen saludable. Y no, porque sean sin azúcares o integrales NO SON SALUDABLES.

El coste total estimado de la EIC (enfermedad isquémica del corazón) para España en 2015 es de 3.068,022 millones de € (0,32 % del PIB), de los que el 31,5 % son costes directos y el 68,5 %, costes indirectos. Del total, casi el 18 % son costes de los cuidados informales. Sin los cuidados informales ascenderían a 2.520 millones de €. Dado que la dieta es el factor causal más influyente en la enfermedad isquémica del corazón, podrían ahorrarse hasta 2.130 millones de € anuales si mejoramos la dieta de las personas… pero claro, parece que la solución se llama atorvastatina, enalapril y cateterismo, porque la prevención ¿pa qué? La aterosclerosis es un proceso fisiopatológico de origen inflamatorio y oxidativo (estudio) y con ultraprocesados pro-inflamatorios y pro-oxidantes lo que estamos es acelerando su progresión (estudio). 

Espero que cuando vuelvas a ver esos ultraprocesados en el hospital pienses que alguien se está enriqueciendo a costa de ello, pero no tú, porque lo que tú estás haciendo es perder dinero. Además, los hábitos se contagian, es posible que los hospitales sean contagiosos, como muchos otros lugares, con respecto a los malos hábitos. Ah, y por cada euro invertido en tener dietistas-nutricionistas en el sistema sanitario, la sociedad recibe 63€ netos (informe), tener un DN en el hospital no sale caro, sale barato. El problema es que el dinero va para donde ya sabemos que va…

Fuente de los datos económicos:

Pinilla, J.; Barber, P. y González López-Valcárcel, B. El coste de la enfermedad potencialmente prevenible en España. Madrid: Fundación MAPFRE, noviembre de 2017.

 

FIRMA LA PETICIÓN: ¡HAGÁMOS QUE SE CAMBIE!

Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

Firma la petición de Javier Bravo para empezar a expulsar a los ultraprocesados de los hospitales, empezando por la comida que se sirve a los pacientes. 

Realfooders, quiero llegar a las 50.000 firmas. Con ello es posible que podamos hablar con la gerencia del hospital y que nos escuchen.

Los ultraprocesados tienen poder y dinero, ellos son más grandes que nosotros, sin embargo, nuestros motivos son más grandes que ellos.

Firmar petición: Change.org

Carlos Ríos

Guía para eliminar los antojos por el azúcar y la comida procesada

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Cuando hablamos de “antojos” nos referimos a un deseo intenso de consumir un alimento específico. Este suele dirigirse hacia la comida procesada, la cual es muy sabrosa por su alto contenido en azúcar, harinas, grasa, sal y/o aditivos. El antojo por esta comida (también conocido como ultraprocesados) es una experiencia multidimensional, ya que incluye aspectos cognitivos (ej: pensar mucho en esa comida), emocionales (el deseo de comer o incluso cambios en tu estado de ánimo), conductuales (buscar, ocultar, consumir ese producto) y fisiológicos (ej: la salivación) (estudio).

Dado que vivimos en un entorno repleto de productos ultraprocesados, los antojos son muy comunes. Más del 50% de las personas experimentan antojos de forma regular (estudio) y este hecho juega un papel muy importante en el aumento de la grasa corporal, la “adicción a la comida” y los atracones que tiene la población (estudio). Se trata de un comer emocional que puede afectar con el tiempo a tu salud.

Realfooder, hoy te traigo una guía completa para eliminar esos antojos basada en la evidencia científica y mi experiencia clínica. Con ella serás quien controle a la comida y no la comida la que te controle a ti.

 

Evitar tentaciones, ultraprocesados fuera de casa

evitar tentaciones

Tenemos un sistema en nuestro cerebro conocido como el sistema de recompensa. Este sistema fue diseñado para “recompensarnos” cuando hacemos cosas que mejoran nuestra supervivencia. Esto incluye comportamientos primitivos como comer, movernos, tener sexo, etc. Nuestro cerebro sabe que cuando comemos, estamos haciendo algo “correcto”, y libera bastantes sustancias químicas, como el neurotransmisor dopamina que nos produce el placer. El problema con la comida procesada es que puede causar una recompensa mucho más poderosa que la comida real y por eso generar una dependencia donde poco sirve decir “come con moderación”.

El simple hecho de observar o saber que hay ultraprocesados sabrosos en nuestra nevera o despensa va a desencadenar que el cerebro nos tire un “anzuelo”. Una vez experimentamos ese deseo se producirá un “debate” en nuestro interior entre pros y contras de comernos ese procesado. Podemos ganar esa disputa de vez en cuando y resistirnos a ese dulce bocado, pero, por lo general, nuestro instinto nos gana por perseverancia. Además, no siempre contamos con todas las “defensas” disponibles para ganar ese debate, a veces estamos aburridos, estresados o deprimidos y los pros para darnos ese momento placentero ganan por goleada.

Si los productos procesados (dulces, chucherías, galletas, bollería, etc.) no se encuentran en casa se reduce la tentación y ansiedad por comerlos. Quizás el estímulo es tan fuerte que nos hace incluso salir de casa. Si es así, al menos ganaremos más tiempo para que nuestra mente debata si realmente necesitamos comer ese procesado (y de paso quizás hasta nos movemos un poco). El problema de quitar tentaciones es que no siempre es tan fácil. Solemos vivir en compañía y pueden que no estén de acuerdo con tu decisión de ser un realfooder, también puede que estés en el trabajo y tanto en la cafetería como en las máquinas de vending haya procesados o por la calle numerosos establecimientos de comida rápida te piden reclamo. Por eso vamos a seguir dando herramientas.

 

Dormir mejor y controlar el estrés

El hambre y la saciedad se ven afectados por las fluctuaciones hormonales a lo largo del día. La privación del sueño altera estas señales hormonales y puede provocar la aparición más frecuente de antojos (estudio, estudio). Esta tesis es apoyada por un meta-análisis de estudios, donde se muestra que las personas con un mal sueño son hasta un 55% más propensas de ser obesas en comparación con las personas que duermen lo suficiente.

Por esta razón, antes de evaluar otros factores, tenemos que valorar si realmente estamos descansando bien en cantidad y calidad de sueño, si le estamos dedicando la atención, el tiempo y la importancia que tiene en nuestra vida. Planifica bien las tareas de la tarde-noche, ponte una alarma 30 minutos antes de la hora de acostarte y lee un buen libro (evita la luz de televisión, móvil, ipad), algún suplemento de magnesio (estudio) y melatonina (estudio) puede ayudar para los más insomnes. 

Además, un mal descanso puede provocar mayores niveles de estrés. Sabemos que las personas estresadas ​​a menudo reportan tener más antojos que los individuos no estresados ​​(estudio). El estrés es un aliado de los antojos por los ultraprocesados y los estudios nos dicen que para las mujeres todavía más (estudio, estudio, estudio). Este estudio observó como las mujeres estresadas con niveles altos de cortisol experimentaban grandes antojos por la comida procesada en comparación con las no estresadas. ¿Sabes un buen desestresante natural? Hacer ejercicio.

 

Beber agua

En numerosas ocasiones nuestro cuerpo confunde la sed por algo de hambre. Cuando tengamos un antojo repentino por un procesado concreto, prueba a beber un vaso grande de agua y esperar unos minutos. Es posible que una vez calmada la sed también desaparezca la intensidad por el antojo. En general, estar bien hidratado beneficia a las personas que quieren perder peso, pero ojo, sin realizar locuras de hiper-hidratación. En personas adultas, beber agua antes de las comidas (250-500 ml) puede reducir el apetito y ayudar con la pérdida de peso (estudio, estudio, estudio).

 

Comer comida real vs comida procesada

Cuantos más procesados comas, más antojos tendrás de ellos. Cuanto más comida real comas, menos antojos tendrás. Esta es mi conclusión después de estar años pasando consulta con pacientes que me reportaban una relación de dependencia y angustia con los antojos. La comida real te reajusta a nivel hormonal y fisiológico de tal forma que controlarás muchísimo mejor tu apetito. Aunque esto precisa de tiempo y hábito.

No obstante, si nos aparece ese hambre por algo dulce, ese antojo, siempre podemos hacer buenas elecciones que sustituyan a esa comida procesada insana. Aquí no estamos hablando de estrategias para adelgazar, sin embargo, al comer comida real estaremos consumiendo alimentos con menor densidad energética y más saciantes y esto puede favorecer el mantenimiento de nuestro peso. El pensar que estamos “a dieta” con normas estrictas, restrictivas, monótonas y con prohibiciones innecesarias e incorrectas (ej: la fruta “engorda” por la noche, cereales integrales y lácteos están prohibidos por ser “inflamatorios”, el aguacate no que tiene “mucha grasa”, etc.) puede generar todavía más antojos (estudio, estudio). Por eso relájate, deja los mitos y disfruta de la real food 😉

Os dejo una lista con los alimentos reales que mejores resultados me dan para combatir antojos y picar algo:

  • Chocolate negro. Tiene que ser más del 70% en cacao. Mejor sin edulcorantes. Normalmente con 2 onzas es suficiente. Saboréalo con paciencia.
  • Frutos secos (no fritos y sin sal). Un puñado grande de los que más te gusten. Mis preferidos son los anacardos crudos y los pistachos. No te lleves el paquete, selecciona la cantidad fija que vas a consumir y guárdalos en su sitio. También podemos utilizar semillas en lugar de frutos secos (ej: pipas de calabaza).
  • Yogur natural. También puede valer queso fresco batido o kéfir. Una receta que me encanta es mezclar yogur natural con frutos secos, chocolate negro y fruta fresca. Si el antojo es por algo salado puede tomar un trozo de queso fresco.
  • Fruta fresca. Es difícil si estamos acostumbrados al sabor dulce de los procesados que nos resulte agradable el sabor dulce de la fruta. Eso es porque nos han alterado nuestro paladar. Sin embargo, poco a poco, con repetición del hábito, recuperaremos nuestro sabor real y podremos degustar cualquier fruta con el placentero sabor dulce. Para los más golosos les recomiendo manzana al horno con canela y el helado casero de frutas (mi favorito el de plátano).
  • Aceitunas. Te dijeron que engordan pero te engañaron. Dos puñados grandes de aceitunas o una taza entera, suponen un snack rico, con pocas calorías y lo más importante: saludable (aporte de grasa monoinsaturada, vitaminas, fitoquímicos, etc.).
  • Palomitas de maíz caseras (sin aceite ni sal) pueden ser un buen sustituto del antojo por patatas fritas. En este estudio las palomitas de maíz fueron más saciantes que las patatas fritas y consiguieron aportar menos calorías (y también menos ingredientes insanos como aceites refinados). Aquí os dejo un vídeo-receta para hacerlas en casa.
  • El café. ¿Os he dicho ya que me encanta el café? Pues puede incluso aumentar la cantidad de una hormona de saciedad llamada péptido YY (estudio). El péptido YY tiene un efecto supresor del apetito y nos puede ayudar a combatir esos antojos (estudioestudio). Para los más nerviosos podemos optar por una infusión aromatizada o un chocolate caliente (agua caliente + cacao en polvo sin azúcar).
  • Canela. La canela es una especia que puede camuflar el sabor dulce, yo la utilizo para numerosas recetas con frutas, para el yogur natural e incluso para el café. Además es antioxidante, mejora el control de la glucemia y muchas más propiedades para la salud (revisión). Recomiendo la canela de tipo ceylán.

Importante: Los sustitutivos de comidas, las tortitas de arroz con chocolate “saciantes”, las barritas de proteínas y demás procesados del mundo fitness cargados de edulcorantes, no van a solucionar nada, solo un pequeño parche que además contienen ingredientes insanos.

 

Alimentos reales ricos en proteínas

Si todavía tenemos mucha ansiedad por comer, podemos utilizar el aporte extra de saciedad que tienen los alimentos ricos en proteína. La proteína aumenta las concentraciones de hormonas saciantes en sangre, como la colecistoquinina, el GLP-1 y el mencionado péptido YY. Por otro lado, disminuye hormonas del hambre como la grelina (estudio).

En este estudio se observó a un grupo de hombres con sobrepeso que llevaron dos dietas hipocalóricas con distinta cantidad de proteína total al día. El grupo que llevó una dieta más rica en proteína (25% vs 14% de las calorías) redujo los antojos en un 60% y el deseo por dulces en la cena. Si nuestros antojos aparecen principalmente a media mañana, el desayuno debería ser la comida del día con mayor contenido en proteína. En un estudio realizado en adolescentes, un desayuno rico en proteínas redujo significativamente los antojos. Un ejemplo podría ser unos huevos revueltos.

Este meta-análisis de ensayos controlados apoya el consumo de lácteos reales (no procesados) como un buen grupo de alimentos para mejorar la saciedad cuando se está a dieta y para preservar la masa muscular. Por ejemplo, una merienda saciante con buen contenido en proteínas sería el yogur natural con frutos secos. Parte de la grasa de los lácteos y los frutos secos no se absorbe, por lo que no son tan calóricos como los pintan.

Importante: Un grave error es pensar que solo la proteína animal es la saciante, cuando sabemos que la proteína vegetal, por ejemplo, de las legumbres, puede tener un efecto incluso mayor en la saciedad que la carne de ternera y cerdo (estudio).

 

Comer consciente 

Uno de los principales problemas con los antojos de ultraprocesados es que generan atracones, es decir, empiezas a comer de forma descontrolada y no puedes parar. Los psicólogos especialistas en trastornos de la conducta alimentaria recomiendan una técnica llamada “comer consciente” o en inglés “Mindful eating”. El comer consciente utiliza técnicas de atención plena para detectar y ser conscientes de las experiencias, antojos y señales físicas cuando estamos comiendo. Esta técnica implica:

– Comer despacio y sin distracciones como la televisión, móvil, ordenador, etc. 

– Ser conscientes de las señales físicas de plenitud que nos envía nuestro cuerpo y parar de comer cuando las recibamos. 

– Agudizar los sentidos al notar colores, olores, sonidos, texturas y gustos. Masticar, degustar y pensar en la comida mientras comemos.

Se ha demostrado que el comer atento reduce drásticamente la cantidad de comida durante el atracón y la propia frecuencia de los atracones (estudio, estudio, estudio, estudio). En este otro estudio, después de una intervención grupal de 6 semanas en mujeres obesas, los episodios de atracones compulsivos disminuyeron de 4 a 1,5 veces por semana. La gravedad de cada episodio también redujo un 62%, por lo que hablamos de una intervención bastante efectiva. Si en tu caso necesitas a un profesional de la psicología que te ayude con esta herramienta, no dudes en acudir.

 

Otros métodos alternativos

La siguiente recopilación no está basada en la evidencia científica (la mayoría) pero sí en mi propia experiencia personal y en los mensajes que me han dejado los realfooders del grupo Facebook Realfooding.

  • Previsión de las comidas. Es posible que si estás fuera de casa haya más tentaciones a tu alrededor y probabilidad de “pecar”. Planifica bien la comida que tienes que llevarte para esos momentos fuera. Usa el tupper, hazte la comida la noche anterior.
  • Algunos estudios han demostrado que mascar chicle puede ayudar a reducir el apetito y los antojos entre horas (estudioestudio, estudio).
  • Lavarse los dientes con dentífrico mentolado o enjuague bucal en el momento del antojo. Parece curioso pero a algunos les funciona.

Otra opción es distraer a la mente o darle otras recompensas (no valen drogas). Imagina que estás en casa a eso de la 5 de la tarde y te entra el gusanillo por comer un ultraprocesado. Podemos intentar desviar la atención de nuestro cerebro con otras actividades que nos sean placenteras. Ejemplos:

  • Salir a caminar y tomar el aire mientras escuchamos un interesante podcast o acompañados de una buena conversación de un amigo.
  • Ir a entrenar y estimular a la endorfinas.
  • Darte una ducha caliente.
  • Tener sexo. Así, en general.
  • O mejor aún, abrir el Instagram y ponerte a ver las stories de un tal Carlos Ríos 😉

 

Suplementos

No existe ningún suplemento que sustituya los beneficios que podemos encontrar con todos los puntos anteriores. De hecho, la gran mayoría de suplementos que se anuncien como “saciantes” o “quita antojos” probablemente se excedan en sus afirmaciones. No obstante, haciendo una búsqueda por la literatura científica he encontrado algunos suplementos que pueden ser de ayuda. En mi opinión, los utilizaría en personas cuyos antojos les estén provocando graves problemas de salud y siempre como complemento a la intervención dietética del Dietista-Nutricionista.

 

Extracto de espinacas:

En este estudio, un grupo de mujeres con sobrepeso consumieron 5 gramos de extracto de espinaca al día y los antojos por los dulces y chocolate disminuyeron drásticamente. El mecanismo de acción parece estar en la elevación del péptido gastrointestinal saciante GLP-1, que actúa en los centros del sistema de recompensa cerebral (estudio). Esto mismo se ha replicado en otros recientes estudios, incluyendo la reducción de antojos salados y grasos. Dicho esto, necesitamos más estudios que puedan confirmar tales efectos. También puedes tomarte una buena ensalada de hojas de espinaca 😉

Psyllium:

El psyllium es una hierba la cual se utiliza su semilla o cáscara para hacer el suplemento. Es una fibra soluble, lo que significa que cuando pase por nuestro tubo digestivo, en combinación con agua, formará una especie de gel viscoso. Este “gel” tiene capacidad para aumentar nuestros péptidos saciantes.

En este estudio, 20 g de psyllium 3 horas antes de la comida y otra dosis de 20 g inmediatamente antes de comer dio como resultado una disminución del apetito. No es necesario llegar esa dosis, en este reciente ensayo clínico realizado en voluntarios sanos, con una dosis de 7 g de psyllium fue suficiente para generar una mayor plenitud y reducir el hambre entre comidas. Los estudios nos dicen que por cada 5-7 g de cáscara de psyllium tomemos al menos 250 ml de agua. 

 

Pon en práctica una herramienta, dos, tres, las que sea…pero no esperes obtener diferentes resultados haciendo siempre lo mismo.

Si te ha gustado esta guía te agradezco que lo compartas para apoyar el movimiento Realfooding.

Si quieres ser un realfooder ¡suscríbete!

Carlos Ríos.

Acabemos con la epidemia de ultraprocesados

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Acabemos con la epidemia de ultraprocesados

 

Pon atención, merecerá la pena.

 

Según los últimos datos, la prevalencia de sobrepeso en España es del 40% y la de obesidad del 21,6% (estudio). Una barbaridad. Niños y adolescentes no se escapan: 25% de sobrepeso y 15% de obesidad. Es decir, de cada 10 niños, 2 tienen sobrepeso y 1 obesidad. Un incremento de casi el 10% en la última década y media. Un escándalo. Si consideramos la obesidad como una patología -que lo es- hablamos de una epidemia sin precedentes, algo que haría saltar todas las alarmas de cualquier gobierno, pero esto no ocurre así y lo que reina es el inmovilismo.

 

 

¿Qué nos mata a los españoles?

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Lo que nos mata a los españoles no es el terrorismo, ni la violencia, ni las epidemias de infecciones, ni los accidentes de tráfico, ni nada de lo que sale en los telediarios cada día como principales amenazas. Lo que nos mata (en el 98% de los casos) son las enfermedades crónicas no transmisibles, especialmente enfermedad cardiovascular y tumores (enlace). Y es cierto que el aumento de la esperanza de vida contribuye a ello, pero el problema es que estas enfermedades también son las más comunes en los fallecidos entre 29 y 59 años. Cuando alguien muere a esa edad por una de estas enfermedades, en epidemiología aparece el remordimiento de: “se pudo prevenir”. Les siguen enfermedades mentales, diabetes mellitus, hipertensión… ¿Todas ellas son por culpa de lo que comemos? No ¿Lo que comemos contribuye a todas ellas? Sí. Espero que entendáis este último punto, muy importante para empezar a concienciar a la gente.

 

riesgo mala dieta

 

El sobrepeso y obesidad contribuyen al aumento de estas enfermedades en nuestro país según el Institute for Health Metrics and Evaluation (enlace), pero fijaros bien, la mala dieta (muchos productos procesados y poca comida real) contribuye más que el propio peso. Por lo que la epidemia no es solo de obesidad, la epidemia que precede es de mala dieta. De hecho, recientemente se ha propuesto la definición de “obesidad de peso normal” (estudio) para permitir identificar a individuos que, a pesar de estar en un índice de masa corporal normal, padecen comorbilidades asociadas a sus hábitos como sarcopenia, grasa visceral, dislipemia, enfermedad metabólica, etc. En este post no me centraré en buscar la solución a la obesidad, la cual es multidisciplinar (alimentación, ejercicio físico, psicología, ayuda social, entorno, etc.). En este post me centraré en buscar la solución a una epidemia mayor: el consumo de productos ultraprocesados.

 

dieta españoles

 

 

Ni dieta mediterránea ni leches en vinagre, la dieta española es la dieta ultraprocesada. Y estas estadísticas son generosas porque tienen un sesgo muy grande: la gente miente en las encuestas (de manera inconsciente).  La gente subestima hasta 800 kcal diarias en su dieta (estudio). Lo que no mienten son los datos de compra de ultraprocesados que han aumentado en más del 50% en apenas diez años (estudio). Tenemos un problema real y muy reciente, jamás nos hemos enfrentado a nada igual.

 

 

SOLUCIONES

 

Podría seguir aportando datos y datos, pero es que desde que soy estudiante de salud lo único que veo en acción es la presentación de datos y lo que veo inmóvil son las acciones, lo que veo estancado son las soluciones. Por eso quiero ir al grano y ser directo. Quiero aportar soluciones y hacer un llamamiento a la acción. Divulgar una serie de ideas para que se pongan ya en marcha. El tiempo corre en nuestra contra.

Si el consumo de ultraprocesados se ha disparado cual “epidemia” y afecta directamente a nuestra morbilidad y mortalidad ¿Qué podemos hacer? Podemos fijarnos en otras “epidemias” que sí hemos logrado reducir con efectividad: el tabaquismo y los accidentes de tráfico.

Los accidentes de tráficos se han reducido drásticamente en más de la mitad en menos de una década (aunque cada vez hay más coches y conductores) (enlace). ¿Cómo se ha logrado esto? ¿se ha logrado diciendo a los conductores “lleve una velocidad variada, equilibrada y moderada”? la respuesta es no. Sin embargo, con la alimentación seguimos con el engaño de la moderación.

accidentes de tráfico

 

 

Con el tabaquismo pasa algo parecido. Sabemos que el tabaco es malo desde hace más de medio siglo, sin embargo, las estadísticas empezaron a reducirse a nivel poblacional a principios de los 90. ¿Por qué se tardó tanto? La industria tabacalera invirtió miles de millones en retrasar medidas políticas reguladoras, al igual pasa hoy en día con la industria de los productos procesados (estudio).

 

¿Cómo hemos conseguido que accidentes y tabaquismo disminuyan? ¿Podemos aplicar estos “casos de éxito” para luchar contra la epidemia de productos procesados? La respuesta es sí.

 

fumadores diarios

 

  • Regulación legislativa para cambiar el entorno.

Accidentes: Se mejoran carreteras, se detectan puntos negros, se imponen leyes como el carnet por puntos, restricciones de velocidad, mayores controles de tráfico, actuación específica para eventos con muchos desplazamientos (Navidad, Semana Santa, verano).

Tabaco: se prohíbe su venta a menores, se prohíbe su venta y consumo en lugares públicos, se le imponen duros impuestos, se prohíbe su publicidad. En definitiva, se le pone un entorno más “jodido” para consumir tabaco.

¿Por qué no hacerlo contra nuestro ambiente obesogénico?

Tenemos evidencia científica que hacerlo salvaría miles de vidas. Un reciente meta-análisis de 23 estudios de intervención y 7 epidemiológicos nos dice que poner impuestos a los productos insanos reduciría su consumo (estudio). Y es que tan solo con un 20% de impuestos a las bebidas azucaradas se podría evitar miles de nuevos casos de diabetes cada año en todo el mundo (estudio). Pero no solo eso, los estudios nos dicen que con el dinero recaudado en los impuestos se podría invertir en promocionar la comida real y esto aumentaría su consumo. Tenemos como caso de referencia el estudio PREDIMED ¿cómo consiguieron que miles de personas en el estudio empezaran a consumir más frutos secos y aceite de oliva? Pues con ayuda económica en su promoción. Esto no significa que tengamos que hacer campañas para regalar frutas por la calle, sino poner precios mucho más asequibles e incluso invertir en marketing que facilite el consumo de comida real.

 

  • Educación y concienciación ciudadana.

Regulación legislativa e impuestos son medidas con poca aceptación ciudadana y está claro que los políticos quieren votos, no críticas. Pero pasó con la ley antitabaco o el carnet por puntos, se señaló al gobierno como “paternalista” y coartar las libertades de las personas, pero lo cierto es que pese a quien le pese esas medidas políticas salvaron (y salvan) miles de vidas. Y también nos ahorran dinero. Pero no son las únicas.

Tenemos que concienciar a la población y eso se consigue con educación. En el colegio ya existe desde hace muchos años jornadas de educación para la seguridad vial, para evitar las drogas y el alcohol, etc. ¿Por qué no hay clases que informen de los riesgos del consumo de procesados? ¿Por qué no hay clases de cocina para que los niños aprendan a comer comida real? Lejos de eso, en algunos colegios incluso se reparten muestras de “Mi primer ColaCao” para niños y padres (enlace). Tenemos campañas a diario en la radio, en la televisión, en periódicos, en las carreteras para reducir la velocidad o no conducir bebido. Tenemos carteles de los efectos nocivos del tabaco en los hospitales, sin embargo, las máquinas de vending campan a sus anchas en centros sanitarios y los menús hospitalarios contienen procesados como zumos, galletas, pan blanco, yogures azucarados, etc.

En el anterior post vimos como la publicidad de los procesados influye en nuestras decisiones y no hay ningún tipo de control que lo impida. El control de la publicidad ha reducido considerablemente el número de fumadores (estudio) al igual que las imágenes de sus consecuencias en las cajetillas de cigarrillos (estudio).

¿Por qué no hacer lo mismo con los productos procesados?

cocacola aviso

 

Sabemos que el consumo de bebidas azucaradas aumentan el riesgo de padecer sobrepeso y obesidad (estudio), pero también de diabetes tipo 2 (estudio) y enfermedad cardiovascular (estudio), caries (estudio) ¿no deberían las autoridades sanitarias tomar parte en este asunto y utilizar advertencias en estos productos? Esta información también es educación. La única explicación de que no se haga es la presión de la propia industria alimentaria.

 

  • Profesionales de la nutrición al servicio de la población

 Tenemos un entorno que nos empuja a consumir productos procesados y carecemos de la educación efectiva para evitarlo. Pues al paquete, por si fuera poco, hay que añadir que estamos huérfanos de profesionales que nos ayuden. Tenemos unidades específicas para tratar adicciones al tabaco, al alcoholismo y otras drogas, incluso al juego de azar. Los productos ultra-procesados que son ultra-palatables comparten muchas similitudes con este tipo de drogas (estudio), más allá de debatir si son una adicción verdadera o no, ¿por qué no actuamos con las mismas herramientas con las que se tratan esas adicciones?

Algunos estudios nos empiezan a decir que catalogar estos productos como “adictivos” nos facilitan su comprensión para tratarlos y también para promover el apoyo político necesario para su regulación (estudio). Con ello empezaríamos a cambiar nuestra percepción de los productos procesados en lugar de estigmatizar a las personas obesas y cargarles toda la culpa.

Necesitamos profesionales tanto en salud pública como en educación pública que ayuden a prevenir esta epidemia de aumento en el consumo de productos procesados. Si hay vacunas para las epidemias de patógenos infecciosos ¿por qué no hay “vacuna” para prevenirnos de los ultraprocesados? En mi breve experiencia he conseguido que personas dejen su dependencia a estos productos para siempre, pero se necesita atención personalizada e individualizada, apoyo profesional. El problema es que actualmente solo las clases socioeconómicamente altas se benefician de esta atención privada, una desigualdad que rompe el derecho fundamental a un acceso sanitario igualitario (estudio).

El dietista-nutricionista debe estar en colegios y centros sanitarios ayudando en prevención y tratamiento. El impacto económico de ahorro en sanidad es considerable, puesto que solo la obesidad ya supera más del 10% de los recursos sanitarios de muchos países (informe). Por cada euro invertido en tener dietistas -nutricionistas en el sistema sanitario, la sociedad recibe 63€ netos (informe).

 

 

10 acciones que salvarían la vida a miles de personas

 

Para combatir la epidemia de ultraprocesados propongo el siguiente decálogo:

  1. Impuestos a los productos ultraprocesados. Con el dinero recaudado se financian muchas de las siguientes medidas del decálogo.
  2. Subvención a la comida real. Menor precio, mayor marketing y accesibilidad.
  3. Más campañas de concienciación del peligro de comer productos procesados.
  4. Más campañas de promoción de comida real (ej: “más mercado y menos supermercado”).
  5. Advertencias de las enfermedades relacionadas con el consumo de procesados en sus propios envases. Mejora del etiquetado (sistema “semáforo”).
  6. Prohibir su publicidad dirigida a niños (o a padres). No a la “autorregulación”.
  7. Prohibir su venta en lugares sensibles como zonas sanitarias, educativas, etc.
  8. Dietista-Nutricionista en el sistema educativo: colegios, institutos, asociaciones de padres, etc. Clases de cocina y alimentación saludable como asignatura obligatoria o extraescolar.
  9. Dietista-Nutricionista en el sistema sanitario: unidades especializadas en obesidad y sus comorbilidades (diabetes, dislipemia, hipertensión) y prevención en salud pública.
  10. Equipo de científicos libres de conflicto de interés que asesoren en la elaboración de las recomendaciones nutricionales.

 

Te preguntarás tú, que has llegado hasta aquí leyendo la parrafada, tu papel en esta historia, ya que solo he hablado de medidas políticas en salud pública. Pues tu papel, aunque no lo creas, es de vital importancia. Tu papel es el de divulgar y de concienciar a esa persona que tienes al lado. Al igual que otros problemas de la sociedad como la violencia de género, el cambio climático, la drogadicción, etc. no basta solo con medidas políticas, necesitamos acción ciudadana. Pero en este caso tu papel es más relevante todavía porque todas estas medidas políticas que he propuesto en el decálogo no van a llegar hasta dentro de mucho. El lobby de los procesados lo retrasará. Pero nosotros podemos ser el mayor de los “lobbies” y ejercer presión para que se actúe cuanto antes, y con ello, salvar la vida a miles de personas.

 

 ¿Merecerá la pena? Yo creo que sí.

 

Carlos Ríos.

 

El engaño de la moderación

moderación procesados

EL ENGAÑO DE LA MODERACIÓN

 

España tiene un grave problema de obesidad y las soluciones que proponen los políticos están lejos de que esto cambie a corto y largo plazo. Dichas soluciones se basan en promocionar el nutricionismo y no la comida real. Soluciones enfocadas en las calorías y no en los alimentos. Todo el peso de la responsabilidad y solución recae en la fuerza de voluntad de la población, de consumir menos calorías o gastar más calorías, de cumplir el #BalancePatetico. Pero esto no es casual o fruto de la ignorancia, esto tiene un objetivo premeditado y perfectamente estructurado.

La ciencia de la nutrición por ahora aporta pocas certezas, pero hay una que más o menos ya está demostrada: gran parte de la mortalidad de la población es debida al consumo de productos procesados (estudio). Por tanto, dada la importancia de esta evidencia, a la industria de los procesados solo le queda intentar evitar a toda costa medidas políticas reguladoras. Para ello va implementar una serie de estrategias como hizo en su día la industria del tabaco, a la cual le permitió durante unas décadas gozar de impunidad. Podemos destacar 3 de estas estrategias:

  • Presión al poder político (lobby).
  • Marketing y publicidad.
  • Financiación de la investigación científica.

Un claro ejemplo de estas 3 estrategias la podemos observar en el convenio de colaboración de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y la Fundación Alimentum (enlace). Una fundación con aires “científicos” y de “autorregulación” pero creada por la industria de los procesados con el objetivo de lavar su imagen de cara a la sociedad, ejercer presión a los políticos y de paso, apoyarse en investigación financiada por la misma industria.

De este convenio nace uno de los eslóganes más engañosos que el poder político y el lobby alimentario han creado:

 

“Come de forma variada, moderada y equilibrada”.

 

Hoy vamos a desmontar el apartado de la moderación. El adjetivo moderado significa “que guarda el medio entre los extremos”, por lo que el mensaje que mandan los organismos oficiales encargados de nuestra salud es: “no seáis extremistas” (en lo que alimentación se refiere). Sin embargo, abusar de los productos procesados no lo veo causa de una población extremista, sino más bien consecuencia de un entorno extremo.
Este entorno que propicia la “des-moderación” consta de 3 características principales:

 

1- Publicidad y marketing

Un absoluto bombardeo diario. Televisión, radio, internet, en la calle, en eventos y en cualquier esquina que nos rodea. Pocos sitios se escapan a la publicidad de los productos procesados. La “Big Food” es la industria que gasta más en publicidad, solo por detrás de la automovilística. Además, cuenta con los mejores expertos en marketing para seducir nuestros deseos de la manera más inconsciente. Creemos ser dueños de nuestras propias decisiones, que hacemos decisiones con total libertad, conocimiento y raciocinio, pero nada más lejos de la realidad. La publicidad ha adoptado a dos grandes compañeras: la psicología y la neurociencia. El  resultado es el llamado “Neuromarketing”, que maximiza los niveles de emoción, atención y memoria en los anuncios para cautivar a la población e influir de manera consciente e inconsciente en la toma de sus decisiones (estudio, estudio, estudio).

El arte de persuadir es un lobo astuto que va a por la presa más débil: los niños y adolescentes. Más del 85% de los anuncios de productos procesados se proyecta en horario infantil y especialmente entre los programas de dibujos animados (estudio). Los niños entre los 3 y los 12 años ven en ese horario una media de cinco anuncios de productos procesados por hora, según un estudio de la American Journal of Public Health. Es decir, aunque Coca-Cola diga que sus anuncios no van dirigidos a los niños, los coloca casualmente cuando ellos están viendo la tele. Por si no fuera poco, los niños son totalmente inconscientes de que quieren persuadirlos, su desarrollo cognitivo aún está en proceso, están indefensos (estudio). Debajo de esa obra maestra visual, una frase en fuente minúscula cita: “Come de forma variada, moderada y equilibrada. www.habitosdevidasaludables.com”. Pongo en duda su efectividad.

televisión niños

Los menores reciben 7.500 anuncios al año de mensajes que les

dicen que coman un productos ultraprocesados

Algunos estudios sacan a la luz la ineficacia de las medidas de “autorregulación” que propone la industria alimentaria como el código PAOS en España. Cualquier sanción económica por incumplir su propia norma es ridícula e insignificante comparado con las ganancias. Personalmente pienso que son políticas de cara al público para visualizar que tanto la industria como los políticos “están haciendo algo para ayudar”. Pero ese “estamos haciendo algo” supone un gran coste de oportunidad, porque retrasa otra serie de medidas políticas más efectivas. Por lo que la industria consigue su objetivo.


Para influir en la adolescencia, etapa de nuestra vida donde el sentimiento de pertenencia a un grupo es tan importante, qué mejor manera que contratar a sus ídolos o “dioses” para relacionar los productos procesados con el éxito y la aprobación social. Futbolistas, actores, famosos, youtubers y, en definitiva, influencers de estos jóvenes, se dejan comprar por la Big Food. La sociedad todavía no es consciente del peligro que entraña este tipo de promociones, por tanto, no va a juzgar negativamente estas prácticas. Por el contrario, a ningún famoso se le ocurriría promocionar el tabaco y cada vez menos el alcohol. ¿Por qué? Porque ha sucedido un cambio en el pensamiento de la población y este cambio no ha llegado de la nada, se han necesitado medidas multidisciplinares para crear una mala imagen social del tabaco. Necesitamos conseguir lo mismo con los productos procesados.

youtubers publicidad
publicidad fútbol

 

2- Disponibilidad en nuestro entorno

La disponibilidad influye en nuestras decisiones sin darnos cuenta, nuestro entorno se ha convertido en un lugar lleno de productos procesados, un entorno obesogénico. Es muy fácil decir “come más frutas y verduras, modérate con los refrescos, con la bollería, etc.” pero la pregunta es: ¿estamos generando entornos y situaciones para que esto suceda? 

Curiosamente, en los zoológicos la disponibilidad e incluso la calidad de los alimentos para los animales está perfectamente controlada. Como dejes a los primates toneladas de comida a su disposición, más aún si es procesada y no están adaptada a ella, enfermarán y morirán. Pero nosotros nos creemos superiores a los animales, a pesar de que pertenecemos a la familia de los grandes simios, y no somos conscientes del impacto que tiene este entorno que nos hemos construido.

Una reciente revisión de una amplia gama de estudios de neuroimagen cerebral, nos muestra cómo el comportamiento humano a la hora de alimentarse es el resultado de respuestas automáticas e incontrolables a señales ambientales. Por simple probabilidad podríamos decir que, aunque en algunas situaciones nos controlemos y tengamos consciencia de ello, es difícil hacerlo cuando estamos expuestos cada año, mes, semana, día e incluso horas a toda clase de persuasivas formas de productos procesados que nos incitan a comer. La fuerza de voluntad está a cargo de nuestra neuroquímica cerebral.

 

3- Hiperpalatabilidad (también conocido como “comida adictiva”)

Los productos procesados son irresistibles a nuestro paladar y el resultado de ello es gracias a los mejores científicos y tecnólogos alimentarios que tiene a su cargo la industria alimentaria. La inversión económica en proyectos de I+D para el desarrollo de estos productos tan apetecibles es, por detrás del marketing, lo principal para estas empresas. Sería comparable a los ingenieros que tiene la NASA o los informáticos que tiene Google, pero en materia de palatabilidad.

El contenido de los productos procesados cumple al menos uno o más de los siguientes ingredientes: azúcar (el cual tiene diferentes nombres como jarabe de glucosa, dextrosa, etc.), grasa vegetal refinada (sea girasol, palma, coco, etc.), harina refinada (de cualquier cereal), sal y aditivos. Estos ingredientes crean un producto barato, duradero, palatable y, por tanto, muy rentable. Te voy a contar “un secreto” por si todavía no eres consciente: los que dirigen las empresas de los productos que tú comes, les interesa la rentabilidad económica, no tu salud.

Existe base científica para los mecanismos biológicos por los que podemos desarrollar una adicción a este tipo de productos (revisión). Parece que los expertos quieren que consigamos una “moderación de la adicción”, y sería inédito, puesto que la sociedad no ha vencido ninguna adicción con esa premisa.

adicción comida

 

¿Es casualidad que el azúcar esté presente en a la mayoría de los productos del supermercado? Por supuesto que no. Este contenido en azúcar una vez en nuestro cuerpo, entre otras cosas, libera gran cantidad de un neuroquímico bastante potente: la dopamina. Concretamente en un área del cerebro llamada núcleo accumbens, el cual, con cada dosis más alta de azúcar se vuelve cada vez más tolerante (estudio). La tolerancia en la farmacología significa que la dosis habitual de la sustancia produce menos efectos, por lo que se necesitan dosis más altas para producir los mismos efectos. Esto sucede porque los receptores de dopamina comienzan a regularse a la baja y al haber menos receptores el cuerpo te va a pedir más cantidad (estudio). Un círculo vicioso propio de una droga, no en broma muchas personas utilizan la frase “este es mi vicio” o “esta es mi droga” para referirse a la comida procesada.

Por supuesto habrá personas que tengan mayor predisposición genética a desarrollar una adicción a la comida, pero esto no lo inicia la genética, lo inicia el entorno. Nuestro cerebro tiene una gran capacidad de moldearse según el ambiente, a esto se le llama plasticidad neuronal. Pues bien, nuestra sociedad está experimentando un cambio rápido en las conexiones nerviosas debido a la repetida exposición de estos productos procesados. De tal forma que puede desencadenar deterioros cognitivos, especialmente en los grupos vulnerables como niños y adolescentes, donde el resultado será un exceso de peso provocado por una adicción que se retroalimenta con este entorno obesogénico (estudio).

 

 

Mi opinión

Cuanto más decimos que la clave está en la “moderación” menos soluciones alternativas en la lucha contra la obesidad se llevan a cabo. Y creedme que necesitamos soluciones alternativas. Cuando alguien dice “no hay alimentos malos, todo con moderación es bueno” está viendo solo la punta del iceberg, ignora todo lo que hay detrás. El siglo XX se enfrentó a la amenaza del tabaco, el siglo XXI le añadiremos la amenaza de los productos procesados. Una industria que tiene miedo a la regulación y se protege con las mismas tácticas que las tabacaleras. Si creías que la moderación era buena, estabas engañado.


Pero Carlos, ¿y qué hacemos? 

En el próximo post hablaré de qué podemos hacer nosotros como individuos y como sociedad para disminuir las tasas de sobrepeso y obesidad. Te adelanto la primera: come comida real, evita los productos procesados.

Nos vemos pronto Realfooder,

Carlos

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